El Rincón

DESPERTAD - El Rincón

No todo cabe en los grandes titulares.
Algunas historias llegan en voz baja,
otras se esconden entre silencios,
y muchas… simplemente no sabían dónde ir.

Este es su lugar.
Aquí habitan las fábulas, las entrevistas,
los relatos perdidos, las conversaciones improbables.

Bienvenidos a El Rincón.
Donde lo pequeño se hace eterno,
y lo raro, necesario.

 

¿Tienes algo que contarle a Dark?
Escribe a: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Expired
Star InactiveStar InactiveStar InactiveStar InactiveStar Inactive

Llegamos a Granada después de una carretera que parecía sacada del siglo XV: curvas, camiones, más curvas, la antigua N-340 y sus primas hermanas, como si en cualquier momento fuese a aparecérsenos un caballero templario bajando del puerto.

Expired
Star InactiveStar InactiveStar InactiveStar InactiveStar Inactive

Tenemos media pensión: desayuno y comida en el hotel, y las cenas fuera, para darnos un capricho.
Ese era el plan… el mismo que llevan repitiendo aquí millones de españoles desde los años noventa.
El problema es que al hotel le cuelgan cuatro estrellas en la puerta, pero en realidad no llegaría ni a dos, y eso siendo generoso, porque el precio sí que es de cinco.

Expired
Star InactiveStar InactiveStar InactiveStar InactiveStar Inactive

Vivimos en una era donde un simple clic puede desencadenar una tormenta invisible. Lo digo por experiencia. Basta con pulsar sobre uno de esos anuncios sugerentes en Facebook, Instagram o cualquier página web: “Calcula tu pensión gratis”, “Descubre quién visita tu perfil”, “Curso online de memoria fotográfica”, “Publica tu libro ahora con esta editorial”…

Expired
Star InactiveStar InactiveStar InactiveStar InactiveStar Inactive

Desde el calor que me envuelve en la sauna. El sudor se mezcla con mis pensamientos. Y una pregunta me quema: ¿hemos olvidado sudar?Y por si alguien piensa que exagero, escuchen al expresidente José María Aznar: habló de que el actual presidente del Gobierno podría alterar unas elecciones. Y Feijóo, líder de la oposición, lejos de corregirlo, lo respaldó: “Está acreditado que les gusta el fraude”.

Expired
Star InactiveStar InactiveStar InactiveStar InactiveStar Inactive

Capítulo IX – Poesía perdida

Entrada la noche, cerró el cajón.
Empezó a llover.
No quería que se mojaran las cartas de los caminantes silenciosos… y algunos callados.

Expired

Valoración del Usuario: 5 / 5

Star ActiveStar ActiveStar ActiveStar ActiveStar Active

Una mañana, el aire en el bosque ya no olía igual. No era humo todavía, pero se intuía en la brisa. Como una sombra que avisa sin mostrarse.
En el gran roble apareció un anuncio clavado:

Expired
Star InactiveStar InactiveStar InactiveStar InactiveStar Inactive

Llegas al hotel de playa con la esperanza de encontrar descanso. La recepción es un hormiguero. Carritos de maletas, niños corriendo, padres agotados y un recepcionista que repite, como un mantra, “espere un momento, por favor”.

Subes a la habitación. La vista es bonita, sí… si logras ignorar el zumbido constante de las colchonetas inflables chocando en la piscina. Decides bajar a comer. Error. El comedor es un campo de batalla gastronómico: bandejas resecas de fritos, arroz que ha visto tiempos mejores y un misterioso pescado que ya no recuerda el mar. Las colas para servirse parecen sacadas de un ministerio en hora punta.

Observas, en silencio, la fauna del buffet libre:

  • El acaparador, que llena tres platos “por si acaso” y luego deja la mitad.
  • El turista gourmet, que pregunta por el origen del aceite… y termina comiendo pizza congelada.
  • El niño estratega, que sabe exactamente cuándo reponen las patatas fritas y se lanza como un comando.

Comes poco, porque sabes que aquí la verdadera digestión es mental. La supervivencia en un hotel de playa no se mide en calorías, sino en paciencia. Y ahí está el verdadero reto: sobrevivir sin perder las ganas de vivir.

Mientras tanto, piensas que la cigüeña, aquella que te trajo al mundo, se equivocó de dirección. Tú estabas destinado a otro lugar: una mesa pequeña, comida hecha con cariño, una buena charla que dure horas… y el sonido del mar, pero lejos del altavoz de animación del hotel.

Hasta entonces, aguantas. Porque, como dijo uno que sabía de política:

“El que pueda hacer, que haga; el que pueda aportar, que aporte…”
Y aquí, aportar es sobrevivir un día más sin caer en la guerra del buffet.

Art Vcaciones 1

Expired
Star InactiveStar InactiveStar InactiveStar InactiveStar Inactive

 Foto: Santos Yubero (1930). Archivo Regional de la Comunidad de Madrid.

Por la calle Alcalá, esquina Gran Vía, Madrid. Año 1930.
No hay pancartas. No hay gritos. No hay protestas.
Solo una mujer sentada en los escalones, con su hijo en brazos, otro a su lado con los pies descalzos, y una niña tocando un piano desvencijado por unas monedas.
No hay tristeza en su rostro: hay algo más duro. Resistencia. Silencio. Hambre. Una dignidad rota y, aun así, intacta.

Más Artículos...