“En siete años que llevo en Colmenar, no he dormido bien más de 20 días”. La contundente frase es de M.V., un vecino de la calle Corazón de María, que vive en primera persona una situación a la que no se le ve arreglo.
Entre otras cosas, según fuentes conocedoras de la situación, porque los expedientes municipales abiertos por inspección de ruidos e irregularidades en los locales de ocio de Colmenar no se han podido tramitar por falta de personal.
Y esta situación no se produce solo en los locales de ocio. En una conocida lavandería industrial en el centro de la localidad se han levantado actas con hasta nueve irregularidades detectadas en relación con el ruido que genera su actividad, pero esos expedientes han quedado en nada.
Mapa de ruidos
Recientemente, fuentes municipales muy autorizadas explicaron a este diario que el cierre fulminante de un conocido obrador obedecía al cumplimiento estricto de una orden judicial. El presidente de la Asociación Vecinos por Colmenar, Daniel Borona, señala el contraste entre esta celeridad y la permisividad existente hacia alguna “discoteca de verano” de todos conocida, que entre música y ruido atruena todos los fines de semana al vecindario próximo a El Mirador hasta las seis de la mañana. En este caso, también ha habido sentencia judicial, pero tan ambigua en sus términos que ha dejado en la práctica en manos municipales la continuación de la actividad.
Según algunos expertos consultados, la base del problema estriba en que el Ayuntamiento carece de un mapa de ruidos que marque de manera precisa las exigencias en la materia. "La ordenanza de contaminación acústica de Colmenar Viejo -nos dice uno de estos expertos- es un cortapega de generalidades y obviedades diversas en la que faltan parámetros objetivos”.
Fuentes próximas a la policía local señalan que los agentes cuentan con dos problemas para cumplir con su tarea: carecen de efectivos suficientes para atender las inspecciones, y, cuando las realizan, carecen de instrucciones precisas: "¿Cuánto es mucho ruido?”, se preguntan.
La portavoz de Más Madrid, Estefanía García, médica y funcionaria del Ministerio de Sanidad, incide en la idea de que el mapa de ruidos viene obligado por la ley desde el año 2003: “Han pasado 21 años desde esa ley y en Colmenar seguimos sin mapa del ruido. No parece que al gobierno del PP le preocupe mucho la salud de sus vecinos y vecinas”.
El caso de los botellones es un clásico sobre los excesos de ruido, o las entradas en los locales de ocio, en las que se instalan los jóvenes para entrar o para salir. El dueño de un local de moda, que compite con la conocida discoteca, lo advierte: "Yo controlo el ruido dentro del local. Lo que hagan fuera ya no es asunto mío".
Ni de nadie, parece.
Aviones, fiestas y carnavales
El problema de los vuelos comerciales sobrevolando Colmenar Viejo es un problema con más de veinte años de debate y exigencias a Aena, que no se terminan de resolver.
Un experto en control aéreo, residente en nuestra localidad y buen conocedor de la complejidad técnica del asunto, explica: “Los despegues tienen que salir por alguna parte y los que viran a izquierda con configuración norte tienen que pasar por el VOR de Colmenar. Seguro que hay solución, pero para ello se tienen que establecer nuevas cartas que conllevarían largos estudios para saber si es posible o no”. Y concluye: “Si no pasan por aquí, lo harían por otro sitio, lo que sería trasladar el problema a otras poblaciones”.
Para añadir un último elemento al puzle, habría que hablar de los helicópteros del FAMET, que también añaden ruido al ruido.
A todo lo cual se suman “otros ruidos tradicionales que se dan por normales “, como apunta Carlos Gómez, portavoz de Ganemos en el Ayuntamiento. Y prosigue: ” Los ruidos que se generan con eventos multitudinarios como fiestas patronales y carnavales de invierno y verano son eventos que no tienen en cuenta a los vecinos, y de hecho es el propio Ayuntamiento el que promociona eventos ruidosos”.
M.V., el vecino de Corazón de María al que no le dejan dormir, no nos autoriza a dar su nombre porque teme represalias, pero es muy claro en su denuncia: “El esfuerzo de la Asociación es muy encomiable y yo se lo agradezco, pero ya se lo anticipo: nada de lo hagamos o digamos vale para nada”.
El ruido parece haber ganado la partida. Y el equipo de gobierno, a cuyo departamento de prensa hemos pedido participación para este reportaje, en este caso ha dado la callada por respuesta.
