¿QUIÉNES PAGAMOS LA MALA GESTIÓN PÚBLICA EN COLMENAR VIEJO?: LOS VECINOS DE DERECHAS, LOS VECINOS DE IZQUIERDAS, LOS VECINOS DE CENTRO Y TODOS LOS DEMÁS
El pasado sábado asistimos a la mesa informativa organizada por la Plataforma Aire Limpio Norte en Colmenar Viejo sobre el futuro de la gestión de los residuos urbanos: Pronto en Colmenar Viejo habrá tasas de basuras, y no serán bajas, debido a la pésima gestión municipal de residuos. El gobierno local y la oposición callan.
La Asociación de Vecinos de Colmenar Viejo viene denunciando desde hace tiempo las consecuencias de la falta de gestión del ayuntamiento de Colmenar Viejo en múltiples aspectos. No solo es la falta de iniciativa para afrontar las carencias en Sanidad y Educación (A las deficiencias en la Atención Primaria y el desmantelamiento de las Urgencias médicas se anuncia otro curso con escolares en barracones). El desprecio que el equipo de gobierno municipal tiene por los asuntos medioambientales van pasando factura, uno a uno, a todos los colmenareños, con la complicidad silenciosa de grupos de la oposición.
A la cesión infame del macrovertedero se añaden muchas otras actuaciones que transgreden la legislación europea, nacional y autonómica y que finalmente se traducen en la imposición de multas desde Bruselas que, obviamente, terminan pagando los ciudadanos de a pie. Pues así ha ocurrido que, pese a los avisos de la UE y el pasotismo de los legisladores y gobernantes de las últimas décadas, las Cortes se vieron obligadas a promulgar una Ley de Residuos que aplica el principio de que “quien contamina paga”, y para entendernos, establece que los municipios, previo desembolso de los vecinos, deberán pagar por los residuos que terminan en vertedero por el coste real del tratamiento, y otra tasa adicional a la Hacienda Pública que servirá para premiar a aquellos municipios que sí se esfuerzan en reducir su vertido. Hablamos en números redondos de unos 160 € por tonelada entregada en vertedero que deberán pagar los vecinos. Si cada vecino generara de media unos 600 kg de basura al año, una familia de cuatro miembros pagaría, al tenor literal de la ley, casi 400 € al año.
¿Y por qué se ha ocultado esto? Pues está claro, para mantener los votos en las elecciones. Dar esta noticia no interesa a los que gobiernan en el municipio, en la región y en España. Sólo hay dos maneras de reducir esa tasa: Ponerse las pilas, reducir los residuos en cada hogar –los que llegan y los que salen-, mediante separación de residuos lo más temprana posible, estableciendo la recogida puerta a puerta, molesta pero efectiva, y fundamentalmente promover la recuperación y transformación en el municipio de origen y no en una macroinstalación de dudosa eficacia. Y más cosas…, como no mezclar los envases recogidos en la limpieza viaria con el residuo general, premiar a los vecinos que aplican iniciativas de recuperación…
Pero, ¿dónde está, señor alcalde, el quinto contenedor de orgánico? ¿Se pueden separar residuos cuando los contenedores soterrados no funcionan? Y sobre todo ¿ha empezado a trabajar en el modelo de imputación de esa tasa o la aplicará indiscriminadamente para que pague igual el que arroja la poda de su jardín de 500 m² que la familia humilde que malvive en 50 m²?
Sabemos bien que a todas esas preguntas se responde con un no. Un ejemplo es la multa impuesta a España por no poner medios para combatir la contaminación por nitratos de los acuíferos, causados por los fertilizantes y las deyecciones ganaderas. Sin embargo, no se ha querido presionar a los dueños de las explotaciones a aplicar las mejores técnicas disponibles para evitar las emisiones porque restaría votos al gobierno de la Comunidad de Madrid. Casualmente en Colmenar Viejo se pretende construir una macroplanta de metanización que tratará, entre otros residuos, los estiércoles de la zona norte de la región. ¿Se tratarán gratis? ¿O como exige la norma europea, los ganaderos deberán pagar por ello?
Y no es el único tema postergado por intereses puramente electorales: Podríamos hablar de las Zonas de Bajas Emisiones en el centro del pueblo, con años de retraso y muy vinculado a la tasa de vados que muchos deberán empezar a pagar una vez declaren que usan un garaje en el área protegida, la contaminación de los arroyos del municipio, la falta de control de contaminación acústica por los vuelos fuera de ruta, la contaminación acústica de la autovía o de los adoquinados promovidos por el consistorio, o la desidia en la denuncia de los incumplimientos del macrovertedero.
La Asociación de Vecinos por Colmenar Viejo vuelve a recordar a todos los vecinos que padecemos una epidemia de egoísmo partidista y de avaricia de privilegios personales que terminamos pagando entre todos los colmenareños, y es una epidemia ante la que algunos callan pese a sentarse en los plenos municipales ondeando banderas de progreso y libertad.
