Colmenar Viejo, con una población de 58.000 habitantes en crecimiento y con necesidades cada vez más urgentes, lleva más de cuatro años enfrentando una situación alarmante: el cierre de las urgencias entre las 9 de la noche y las 08 de la mañana.
Durante estas horas críticas, los habitantes se ven obligados a desplazarse a hospitales en otras localidades, situados entre 20 y 40 kilómetros de distancia, una situación que ha puesto en riesgo la vida de muchas personas.
Muertes y desplazamientos injustificados
Desde que se implementó esta medida, han ocurrido tragedias evitables, casos en los que pacientes no pudieron recibir atención médica oportuna debido a la distancia que debían recorrer hasta los hospitales más cercanos. Para las personas mayores y los niños, este recorrido nocturno se convierte en un calvario, al tener que viajar largos trayectos bajo circunstancias de salud precaria, cuando cada minuto cuenta.
Los residentes, conscientes de la gravedad del problema, han elevado sus voces en múltiples ocasiones mediante manifestaciones, concentraciones y plenos extraordinarios, solicitando que las urgencias del municipio vuelvan a funcionar como antes. Sistemáticamente, sus peticiones han sido ignoradas por las autoridades, que siguen sin ofrecer una solución real.
Falta de médicos: ¿Excusa o realidad?
Las autoridades han argumentado que el motivo del cierre es la falta de personal médico, una afirmación que, según muchos vecinos y los partidos políticos de la oposición, no se sostiene. Lo que sucede es que muchos profesionales se trasladan a otros lugares que les ofrecen mejores condiciones salariales. No se trata por tanto de un problema de escasez de médicos, sino de gestión y falta de inversión en la sanidad.
El silencioso desmantelamiento de la sanidad pública
Hay otra sospecha que circula entre la comunidad aún más preocupante: el cierre de las urgencias podría ser parte de un intento premeditado de promover los seguros médicos privados. Al no ofrecer una atención sanitaria pública eficiente, se estaría empujando a los ciudadanos a optar por seguros privados para cubrir sus necesidades de salud. Esta tendencia amenaza con socavar los principios de la sanidad pública, un derecho básico que debería garantizarse para todos los ciudadanos, independientemente de su situación económica.
Las consecuencias del desinterés
La falta de atención médica en horario nocturno no solo afecta a la salud física de los habitantes, sino también a su bienestar psicológico. La inseguridad que sienten al saber que no hay atención cercana en caso de emergencia crea una tensión constante, especialmente entre las familias con niños pequeños y entre los ancianos, los más vulnerables en esta situación.
La situación es insostenible. Los vecinos no pueden seguir dependiendo de desplazamientos tan largos para obtener atención médica urgente. El tiempo de espera y la distancia pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte, y ya ha habido muertes que lamentar.
Exigencias ciudadanas: ¡Sanidad Pública de calidad ya!
El municipio de Colmenar Viejo no puede seguir siendo ignorado por las autoridades. Los ciudadanos merecen un sistema sanitario eficiente, que responda a sus necesidades sin comprometer su salud ni forzarlos a pagar por atención privada. Las excusas de falta de personal o recursos ya no son aceptables. Lo que está en juego es la vida de las personas, y no se puede permitir que siga habiendo muertes evitables por la inacción de las autoridades.
Es hora de que las promesas se conviertan en soluciones reales. La sanidad pública es un derecho, y los habitantes del municipio no pueden esperar más.

