Un doble duelo Abascal-Rivera y Monasterio-Díaz Ayuso tiene bloqueada la Comunidad de Madrid
ExpiredLa líder regional de Vox menosprecia a la candidata del PP, mientras el presidente de Ciudadanos rechaza cualquier contacto personal con su homólogo
Diario
Colmenar Viejo
La líder regional de Vox menosprecia a la candidata del PP, mientras el presidente de Ciudadanos rechaza cualquier contacto personal con su homólogo
Las dos formaciones que conforman el equipo de gobierno municipal continúan sin hacer público el documento que firmaron sobre el acuerdo del pacto y del que sí hicieron pública la fotografía del mismo. A pesar de este oscurantismo, poco a poco se van descubriendo y saliendo a la luz las condiciones que Ciudadanos impuso al PP para llegar a un acuerdo de gobierno.
En España, la política siempre ha tenido un ritmo extraño: avanza a golpes de urgencia, retrocede cuando puede y se queda quieta cuando nadie la mira. Pero hay una constante que, desde la Transición, sigue marcando el paso: los grandes partidos no cambian nada si no se ven obligados a hacerlo. Y entre ellos, uno destaca por su capacidad para moverse siempre “cuando ya no queda más remedio”: el PSOE.
¿Por qué Colmenar Viejo y la zona norte de Madrid siguen sin un hospital público, mientras la Comunidad gasta más de 145 millones anuales en televisión y publicidad?
Dos bancos y una energética habían organizado un encuentro con él y lo han cancelado tras su respuesta: “que monten otro partido si quieren que gobierne Sánchez”
Hay países que avanzan a golpe de valentía, de rupturas, de decisiones difíciles.
Y luego está España… Y lo vemos hoy, 20 de noviembre, con la sentencia del Tribunal Supremo contra el Fiscal General del Estado, que nos obliga, una vez más, a mirar a ese espejo turbio. Durante más de cuarenta años hemos vivido creyendo que la Transición lo dejó todo resuelto, cuando en realidad dejó demasiadas puertas entreabiertas y demasiadas llaves en manos de los mismos.
Durante años, el Gobierno del PSOE se encontró gestionando una tormenta perfecta. Una pandemia sin precedentes, una inflación global desatada tras la guerra en Ucrania, crisis energética, una deuda pública heredada y una presión social creciente. Y, a pesar de todo, mantuvo a flote el barco. Fue un tiempo donde el diálogo con Europa, la inversión pública y los acuerdos sociales marcaron el camino. Se logró reducir el paro, se elevaron los salarios mínimos, y se protegió a las clases trabajadoras mientras se sostenía una economía herida por choques externos.
La primera locomotora a vapor avanzaba a ocho kilómetros por hora; las actuales superan los trescientos.
Mucho ha mejorado el transporte por ferrocarril en poco menos de doscientos años, pero por desgracia existe un punto en el que no lo ha hecho: la prevención de accidentes.
Colmenar Viejo vive una deriva preocupante. Las decisiones municipales del actual equipo de gobierno, liderado por el PP, no solo han desconectado de las demandas ciudadanas, sino que muestran una estrategia constante de imposición, deterioro y abandono de lo público en favor de intereses difíciles de explicar.
Anoche se celebró Eurovisión. O mejor dicho, se ejecutó el guion perfecto del show europeo enlatado, políticamente conveniente y éticamente vacío. Porque sí, hablamos de música, luces, pantallas LED y abrazos multiculturales… mientras al mismo tiempo, en Gaza caían bombas.
Un colaborador nos envía esta reflexión tras la publicación, el pasado 3 de diciembre, de la nota de prensa municipal sobre el nuevo portal empresarial ‘Todo está en Colmenar Viejo’.
El Ayuntamiento ha presentado con entusiasmo “Todo está en Colmenar Viejo”, un directorio web que agrupa a más de 900 empresas locales y que, según la concejala responsable, pretende ser “el gran escaparate online del tejido empresarial colmenareño”. La idea suena bien. El discurso también. La maquinaria institucional estaba contenta. Todo muy correcto.
El Pleno del Ayuntamiento de Colmenar Viejo celebrado ayer dejó una imagen tan clara como preocupante: el Partido Popular votó en contra de la propuesta de revocar la declaración de “utilidad pública” de la macroplanta de biogás que quieren instalar a apenas dos kilómetros del casco urbano, muy cerca de viviendas y del instituto Ángel Corella.
Frank Cuesta, las visitas institucionales y el papelón de quienes dicen proteger lo público mientras lo desmantelan por detrás.
Hace años, muchos descubrimos a Frank Cuesta como un tipo peculiar: salvaje, apasionado por los animales, directo hasta el hueso. Un personaje que parecía más cerca de la selva que de los focos. Pero el tiempo revela verdades. Y lo que en un principio era pasión, hoy parece convertirse en otra cosa: espectáculo, negocio y agenda política.