Colmenar Viejo alzó la voz, el domingo día 6, en una de las manifestaciones más multitudinarias de su historia reciente. Miles de ciudadanos recorrieron las calles del municipio para exigir el restablecimiento del Servicio de Urgencias de Atención Primaria (SUAP), cerrado desde hace más de cinco años. Una situación que no solo compromete la seguridad de la población, sino que refleja un deterioro más amplio en el sistema de salud pública madrileño.
Actualmente, en Colmenar Viejo no hay asistencia médica presencial durante las noches, los fines de semana ni los festivos. En caso de emergencia, los ciudadanos deben esperar una ambulancia que puede tardar más de 25 minutos en llegar. En patologías graves como infartos, ictus o accidentes, cada minuto cuenta, y esa espera puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte.
“Cinco años sin urgencias no son una anécdota, son una negligencia institucional que pone en riesgo real a la población”, denunció la doctora Ana Encinas, médica de familia y defensora de la sanidad pública, durante el acto final de la manifestación.
Un grito social que trasciende ideologías
La manifestación, convocada por la Plataforma por las Urgencias en Colmenar, fue un ejemplo de movilización ciudadana apartidista, en la que no se exhibieron banderas ni símbolos políticos. A excepción del Partido Popular, todas las formaciones locales y regionales respaldaron la protesta. Sin embargo, fueron los vecinos —especialmente un grupo de mujeres comprometidas con la causa— quienes lideraron la convocatoria con energía y determinación.
“Esto no va de ideologías, va de salvar vidas. Hoy somos miles en Colmenar, y podríamos ser muchos más si la ciudadanía de otros municipios saliera también a la calle”, expresó una de las portavoces de la plataforma.
Una crisis sanitaria que se extiende por toda la región
El caso de Colmenar Viejo no es aislado. Cada vez son más los municipios de la Comunidad de Madrid que sufren cierres de servicios de urgencia, déficit de personal médico y pediátrico, y retrasos inaceptables en la atención primaria. En muchos centros de salud, conseguir una cita con un médico de familia o pediatra puede llevar más de 15 días de espera, obligando a muchas familias a recurrir a la sanidad privada o a servicios de urgencias hospitalarias saturados.
La combinación de la falta de profesionales, las malas condiciones laborales para el personal sanitario, y la falta de voluntad política para reforzar el sistema público está generando una situación insostenible que afecta directamente al bienestar y la salud de millones de madrileños.
“No podemos permitir que esta situación se normalice. La sanidad pública está para cuidarnos, no para dejarnos esperando. Ya ha habido consecuencias graves, y no podemos permitir que sigan sucediendo”, advirtió otra de las representantes de la Plataforma.
Una demanda urgente y vital
Los vecinos exigen la reapertura inmediata del SUAP en Colmenar Viejo, dotado con médicos, personal de enfermería y medios suficientes para atender emergencias con garantías. Reclaman también una inversión real en atención primaria que permita reducir los tiempos de espera y atraer a profesionales sanitarios a los centros de salud, especialmente en zonas en crecimiento como la Sierra Norte.
“No pedimos privilegios, pedimos lo que ya teníamos y que funcionaba: una sanidad pública digna, cercana y accesible”, concluyó la doctora Encinas.
Con esta movilización masiva, Colmenar Viejo se suma al creciente número de localidades que alzan la voz contra el deterioro de la sanidad pública. El mensaje es claro: la salud no puede esperar.
