El arqueólogo Fernando Colmenarejo reflexiona sobre el prolongado cierre de la Casa Museo de la Villa y critica la falta de acceso de los vecinos a uno de los principales espacios dedicados a la conservación y divulgación del patrimonio histórico local.
El cartel que aparece en la fotografía lleva fecha 22 de abril de 2025, pero, según diversas informaciones, ya había permanecido expuesto en el mismo lugar durante varios meses con anterioridad. Como puede leerse, se justifica el cierre de la Casa Museo de la Villa “por mejoras del servicio”, acompañado, eso sí, de unas disculpas por las molestias ocasionadas. También se facilita una dirección de contacto para concertar visitas guiadas. Algo es algo.
Cuando una obra se prolonga más de lo previsto, suele recurrirse irónicamente al dicho de que “dura más que las obras de El Escorial”. La construcción del célebre monasterio impulsado por Felipe II se prolongó durante aproximadamente veintiún años. Desconocemos por cuánto tiempo estaban o están previstas las actuaciones en la Casa Museo de la Villa, pero, ciertamente, la comparación comienza a resultar inevitable.
La Casa Museo de la Villa fue inaugurada el 22 de noviembre de 2010, siendo alcalde José María de Federico Corral, del Partido Popular. Entre el numeroso público asistente se encontraba también quien ocupa hoy la alcaldía.
Este espacio museístico se organiza en varias salas que ofrecen una visión del pasado de Colmenar Viejo mediante piezas arqueológicas e históricas, cedidas por el Museo Arqueológico y Paleontológico de la Comunidad de Madrid y, principalmente, gracias a las donaciones realizadas por vecinos de la localidad a lo largo de los años.
Un museo constituye la mejor carta de presentación de la historia de un pueblo y, por tanto, de su memoria colectiva. Por ello, debe mantenerse abierto, vivo y proyectado hacia el futuro con los mejores medios humanos y tecnológicos disponibles para divulgar su legado. Mantenerlo cerrado durante un periodo tan prolongado y obligar a los ciudadanos a solicitar visitas específicas y esperar autorización para acceder a él evidencia una preocupante falta de sensibilidad hacia el patrimonio cultural municipal por parte de los responsables políticos.
Como ya he señalado, las obras del Monasterio de El Escorial duraron veintiún años. Si la Casa Museo de la Villa se acerca ya a los dos años de su cierre, todavía restarían diecinueve para igualar tan singular récord. Confiemos en que no sea necesario llegar a ese extremo y que, para entonces, el contenido del museo haya mejorado sustancialmente en su capacidad de información y funcionamiento.
Mientras tanto, resulta difícil evitar la sensación de que esas reiteradas “mejoras del servicio” están teniendo como consecuencia práctica algo muy distinto: privar a los vecinos del acceso a su patrimonio histórico y a su memoria colectiva. Cuando la cultura permanece cerrada durante demasiado tiempo, corre el riesgo de dejar de ser un servicio público para convertirse en un patrimonio secuestrado.
Una verdadera lástima.
Por Fernando Colmenarejo García
Arqueólogo e investigador
El Ayuntamiento de Colmenar Viejo reta a la duración de las obras de El Escorial, secuestrando su patrimonio cultural
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