Los microbios usados para degradar los contaminantes evolucionan y adquieren resistencia a los antibióticos, y luego llegan a los humanos en los alimentos que se riegan con el agua tratada, advierte un equipo de investigadores chinos y españoles
— Las superbacterias aprovechan la contaminación ambiental para volverse invulnerables
Efectos colaterales indeseados. Las depuradoras de agua que aplican tecnologías biológicas están convirtiéndose en fábricas de bacterias superresistentes. "Incubadoras de superpatógenos", las denomina un estudio internacional en el que ha participado el Centro de Investigación Ecológica (CREAF) del CSIC, tras analizar cómo las plantas de tratamiento de aguas residuales que aplican biotecnología ambiental constituyen un foco de proliferación y propagación de estos microorganismos dañinos. "Una amenaza real y emergente para la salud", lo definen.
