Colmenar Viejo: el vertedero sigue, la macroplanta avanza y la nueva planta de residuos se frena

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La construcción de la nueva planta de residuos en Colmenar Viejo ha quedado en suspenso tras una resolución que anula la adjudicación del contrato a la empresa Urbaser. Esta decisión supone un nuevo retraso en el proyecto que, lejos de ser una solución aceptada por todos, ha generado un fuerte rechazo entre vecinos y colectivos ecologistas, quienes llevan años exigiendo no solo la modernización de la gestión de residuos, sino el cierre definitivo del vertedero.

El contrato ha sido anulado debido a irregularidades detectadas en el proceso de licitación, lo que obliga a reiniciar los trámites administrativos. Este revés prolonga la incertidumbre sobre la futura gestión de los residuos en la región, ya que las instalaciones actuales continúan operando, a pesar de las quejas por los problemas de contaminación, malos olores y riesgos ambientales que afectan tanto a Colmenar Viejo como a municipios cercanos como Tres Cantos.

El deslizamiento de tierras en el vertedero en 2022, que afectó a más de 4.160 metros cuadrados, dejó en evidencia los riesgos de acumulación de residuos en la zona. Este incidente expuso la fragilidad de la infraestructura y el impacto negativo que sigue generando en el entorno. Ahora, la construcción de una macroplanta de biogás en las proximidades solo aumentará la carga medioambiental del municipio, agravando los problemas de olores, tráfico pesado y contaminación, lo que refuerza la exigencia vecinal de una solución definitiva.

Desde hace años, las asociaciones vecinales han manifestado su oposición a la continuidad del vertedero, denunciando que Colmenar Viejo ha sido convertido en el “basurero” de la Comunidad de Madrid. En lugar de seguir ampliando las instalaciones, lo que realmente se demanda es un plan real y definitivo para su clausura y una transición hacia modelos de tratamiento de residuos más sostenibles y descentralizados.

Mientras el proceso vuelve a empezar desde cero, la gestión de los residuos sigue sin una solución clara, y los vecinos se enfrentan a más años de incertidumbre sobre el impacto ambiental y sanitario de estas infraestructuras.

Esta información ha sido recopilada a partir de un artículo publicado en El Economista.