La macroplanta de biogás en Colmenar no convence a los vecinos (y vecinas, naturalmente)

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“Biometano sí, pero no así”, es el eslogan con el que terminó su charla el profesor Ignacio Tobaruela en el Pósito Municipal el pasado sábado, en un acto organizado por la Asociación Vecinos por Colmenar y abarrotado de gente manifiestamente preocupada por la intención del Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid de instalar una planta de biogás en la localidad.

Pese al interés del acto y su estricto enfoque vecinal, los representantes municipales, de gobierno o de oposición, no encontraron hueco en su apretadas agendas para acercarse, con la excepción de los concejales de Vox.

Macroplanta de biogás

La construcción de una macroplanta de biogás en Colmenar Viejo ha reavivado el debate sobre las energías renovables y su impacto local. El proyecto, financiado en parte por los fondos europeos NextGeneration a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, contempla una inversión de 21,5 millones de euros y pretende ubicarse al este del municipio, en las parcelas 69 y 70 del polígono 41 de Era de Montoya. 

Rechazado por seis de los siete municipios madrileños que recibieron la propuesta, cuenta con la aprobación inicial del Ayuntamiento -que lo aprobó en mayo con los votos del equipo de gobierno (PP y Vox) y con el respaldo de la consejería de Medio Ambiente de la Comunidad.

¿Qué es el biometano y cómo se producirá?

El biogás se obtiene a partir de la digestión anaeróbica de residuos orgánicos. Mediante un proceso de enriquecimiento se elimina el dióxido de carbono y otros compuestos, dejando un metano puro que puede inyectarse en la red de gas natural. 

La planta de Colmenar producirá anualmente 8,9 millones de metros cúbicos de biogás, de los cuales 4,3 millones serán biometano. El problema es que este es un proceso complejo y no exento de riesgos para los habitantes próximos a la planta y para el entorno.

Según el informe ambiental, la planta está lo suficientemente alejada de zonas residenciales -no es eso lo que dicen los vecinos- para evitar molestias directas, aunque deben implementarse medidas efectivas contra la emisión de olores. Además, la planta generará 56.951 toneladas anuales de residuos líquidos y sólidos, cuya gestión no es fácil de abordar.

Uno de los aspectos más controvertidos es la disponibilidad de materia prima. La instalación necesita 75.000 toneladas de biorresiduos al año, lo que plantea la pregunta: ¿existe suficiente biomasa en la zona para abastecerla sin recurrir a transporte desde largas distancias? Y ese transporte, ¿no supone incorporar nuevos problemas ambientales y de movilidad a un territorio que ya tiene bastantes?

El papel de la regulación y los residuos animales

La normativa europea (Reglamento 142/2011) clasifica parte de los residuos que manejará la planta como materiales con riesgos diversos.  Pero en el proyecto aprobado por el equipo de gobierno municipal no queda claro cómo se abordan estos riesgos. 

El ponente de la charla, Ignacio Tobaruela, es profesor universitario, ingeniero naval y experto en la gestión de energías renovables. En su conferencia afirmó: "El éxito de este tipo de iniciativas depende tanto de su impacto ambiental como de su aceptación social. Sin diálogo y transparencia, el rechazo ciudadano puede poner en jaque cualquier proyecto, por más sostenible que sea". 

En conversación posterior con este diario, remachó: “El problema es la opacidad, la ocultación de datos, la sensación de que las cosas se están haciendo a espaldas de los vecinos y de los técnicos independientes que pensamos que el proyecto tiene riesgos que no se quieren abordar”.

A este respecto, la portavoz de Vox y teniente de alcalde del Ayuntamiento, Susana Jiménez, que asistió pero no intervino en el acto, declaró con posterioridad a este diario: “Hemos venido a escuchar. Ya dijimos en el pleno de abril -cuando este grupo votó a favor- que vigilaríamos con lupa el proyecto y que en caso de no cumplir con todas las medidas de protección no contaría con nuestro apoyo”.

Biometano sí, pero no así

El proyecto de la macroplanta de biogás en Colmenar Viejo es una apuesta ambiciosa por la transición energética, pero su viabilidad y sus efectos sobre el entorno siguen siendo objeto de discusión. 

El presidente de la Asociación Vecinos por Colmenar, Daniel Borona, que moderó el acto, recalcó que su organización continuará impulsando acciones de protesta contra este macroproyecto, cargado de riesgos e inconsistencias. Y los colmenareños parecen estar en esta dirección como expresa el hecho de que el Manifiesto Macroplanta de biogás en Colmenar Viejo: parar el proyecto actual lleve ya recogidas casi 4.800 firmas en la plataforma Change.org.

El debate está servido.

 

VÍDEO DE LA CHARLA INFORMATIVA...