Renzo Nervi, el último artista libre (aunque cague sentado)

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Cultura
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En un mundo donde el arte se vende en subastas por millones mientras los verdaderos artistas mueren de olvido, aparece una figura inesperada: Renzo Nervi, pintor en decadencia, personaje de la película Mi obra maestra (2018), dirigida por Gastón Duprat.
No, Nervi no existió en la realidad. Pero podría. De hecho, ya lo echábamos de menos sin saberlo.

Renzo es una mezcla explosiva de talento, misantropía, honestidad brutal y desprecio por las modas. No es amable. No es comercial. No le interesa “gustar”. Solo le importa una cosa: decir lo que piensa, aunque lo expulsen de todas partes.

Y en estos tiempos en los que el “me gusta” vale más que la verdad, su pensamiento incomoda. Y por eso mismo, vale la pena escucharlo.

El arte según Nervi

Renzo es un dinosaurio en extinción. De esos que pintan con las tripas. No usa redes sociales. No se adapta. No baja la cabeza. Y sobre todo, no perdona a los impostores del arte.

“Hoy cualquier pelotudo con una galería dice qué es arte y qué no lo es.”

Mientras el mundo mira NFT y selfies en museos, Nervi recuerda que el arte de verdad no se vende al mejor postor. Se defiende con uñas, con sangre, con vida.

“No me interesa que me entiendan. Prefiero que me sientan.”

Un personaje que no pide permiso

La película Mi obra maestra lo presenta como un artista olvidado, defendido a toda costa por su amigo, un marchante con más cintura que ética. Juntos protagonizan una historia que mezcla comedia, tragedia, mercado, y una gran pregunta:

¿Importa más el arte o el relato que lo rodea?

Spoiler (sin spoilear): el final te va a hacer pensar en cuánto vale la verdad… y cuánto cuesta fingir.

Un simio que caga sentado (y piensa mejor que muchos)

En una de sus frases más recordadas, Nervi se describe así:

“Soy un simio que caga sentado, pero con criterio.”

Es grotesco. Es brutal. Es verdadero. Y es exactamente lo que muchos quisieran decir si no tuvieran miedo al qué dirán.

Renzo Nervi es ese amigo viejo y sabio que te dice lo que no querés escuchar, pero que te salva de convertirte en una caricatura de ti mismo.

¿Por qué deberías verla?

Porque es más que una película. Es un espejo.

Un espejo sucio, roto, pero honesto.

Y porque, quizá, aún haya tiempo de rescatar ese pensamiento libre, aunque esté fuera de catálogo.

ART 250525 Levi

 

Frases de Renzo Nervi para colgar en la nevera (y en la conciencia):

“El arte está lleno de impostores… pero algunos impostores cotizan en bolsa.”

“Prefiero morirme antes que convertirme en un payaso del mercado.”

“El problema no es que la gente no entienda el arte. Es que el arte ha dejado de hablarle a la gente.”

Ficha técnica rápida

Mi obra maestra (2018)

Luis Brandoni (Renzo Nervi), Guillermo Francella (Arturo Silva)

Dirección: Gastón Duprat Disponible en Filmin, Amazon, o en colecciones de cine independiente

Nota de la autora

Lo descubrí gracias a una conversación con un gran amigo, director de cine, de esos que no solo ven películas, sino que también saben leer entre los fotogramas. Me habló de Renzo Nervi, de esa joya escondida llamada Mi obra maestra. Y fui directo a buscarla.

No sabía nada de él. Pero me atrapó. Sus palabras, su forma de escupir verdades, su arte fuera de catálogo… me dejaron preso de canto.

Y pensé: cuánto nos queda por aprender, por conocer, por escuchar. Cuántos personajes olvidados, cuánta cultura que pasa de largo entre el ruido. Necesito ser como Dark, inmortal… sólo para eso. Para seguir aprendiendo, para no dejar que todo esto se pierda.

Quizás no vivamos 500 años. Pero si cada lector, cada nieto, cada curioso, se lleva algo de lo que un día escribimos… entonces tal vez sí: habremos vencido al tiempo, aunque sea un rato.

—ANAIS