En el corazón de Colmenar Viejo, una tradición se repite cada año con la llegada de la Navidad. Un grupo de amigos, unidos por su amor por la naturaleza y las costumbres locales, se dedica a embellecer uno de los árboles del histórico camino que une el municipio con la Ermita de Nuestra Señora de los Remedios. Este gesto, conocido por muchos como el "Árbol Tritónico", ha llenado de alegría y color el sendero durante décadas, convirtiéndose en una señal de identidad para caminantes y peregrinos.
Cada año, en el puente de la Constitución, estos hombres se reúnen para adornar un majestuoso árbol de casi cuatro metros de altura que se encuentra cerca de la ermita. Guirnaldas, bolas de Navidad y luces transforman sus ramas en un espectáculo visual que resplandece a lo largo del sendero. El árbol, inconfundible por su tamaño y belleza, se mantiene decorado hasta después de Reyes, acompañando al caminante durante toda la temporada festiva.
Un grupo con historia y pasión por el senderismo
Este grupo de amigos lleva casi veinte años caminando y realizando rutas. Lo que comenzó como un pequeño grupo que salía a caminar por las noches para prepararse para los cien kilómetros del Corricolari, ha evolucionado hasta convertirse en una comunidad activa de senderistas.
Originalmente, se reunían los martes y jueves, pero pronto crecieron en número y extendieron sus actividades a los fines de semana, incluyendo ascensiones a la montaña y rutas de senderismo por toda España.
Con la bandera de Colmenar Viejo como emblema, este grupo ha recorrido prácticamente todo el país, participando en pruebas de montaña, senderismo y el Camino de Santiago. Además de decorar el Árbol Tritónico, también tenían la costumbre de subir un portal de Belén al Pico San Pedro, aunque lamentablemente fue retirado por razones desconocidas.
Un árbol que une generaciones
La tradición del Árbol Tritónico ha trascendido generaciones. Lo que comenzó como una iniciativa entre amigos, pronto se convirtió en un ritual compartido por toda la comunidad. Muchos caminantes, inspirados por el gesto, aportan su granito de arena llevando adornos propios para colgar en el árbol. Bolas, figuras y mensajes escritos se suman a la decoración, llenando de significado personal este emblema colectivo.“Es emocionante ver cómo la gente se involucra. Nos felicitan, nos agradecen y dejan mensajes conmovedores que nos llenan de energía para continuar con esta tradición,” comenta uno de los organizadores. “El árbol ya no es solo nuestro; pertenece a todos los que recorren este camino.”
El Camino de Remedios: Historia y tradición
El Camino de Remedios, con sus nueve kilómetros de longitud, es mucho más que un sendero. Es un lazo que une a Colmenar Viejo con su historia, su cultura y su fe. Durante décadas, este recorrido ha sido transitado por vecinos y visitantes, especialmente en eventos clave como la Romería de la Virgen de los Remedios. El Árbol Tritónico se suma a estas tradiciones, fortaleciendo los vínculos comunitarios.
Un legado de gratitud y alegría
El árbol decorado no solo embellece el paisaje, sino que también simboliza el espíritu de unidad y generosidad que caracteriza a la gente de Colmenar Viejo. Este gesto sencillo pero significativo ha tocado los corazones de muchos, y los mensajes de agradecimiento que los organizadores reciben son un reflejo del impacto positivo que genera.
Con la llegada de las fiestas, el Árbol Tritónico nos recuerda la importancia de las pequeñas acciones que llenan de magia nuestras vidas.
Gracias a estos amigos que, año tras año, se dedican a esta hermosa tradición, el Camino de Remedios se viste de Navidad, regalando momentos inolvidables a todos los que lo recorren.
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