La Macroplanta de biogás de Colmenar Viejo, ni tan grande ni tan cerca.

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La presión de la sociedad civil tricantina y colmenareña a través de sus asociaciones vecinales y plataformas contra la Macroplanta de biogás está arrinconando al alcalde de Colmenar Viejo, que ha iniciado una campaña desesperada de propaganda para intentar convencer a sus cada vez menos seguidores de las imposibles bondades del proyecto.

En respuesta a las acciones tomadas por la Asociación de Vecinos por Colmenar Viejo, Asociación de Vecinos de Tres Cantos, Plataforma Stopbiogás y otras más, además del rechazo patente de vecinos y trabajadores de estas y otras localidades afectadas, el alcalde de Colmenar Viejo está volcándose en los medios de comunicación para vender la instalación con falsas promesas y beneficios inventados imposibles de aceptar salvo por aquellos que en su ceguera o interés tengan parte en la construcción y operación de la macroplanta.

Dice el alcalde en la rueda de prensa del 17 de noviembre que ha logrado un acuerdo con las promotoras (PreZero y Enagás Renovable) para firmar un convenio de colaboración que supondrá 3 millones de euros para Colmenar Viejo relacionados con el ICIO (impuesto sobre construcciones, instalaciones y obras), calefacción gratuita de los colegios, tasa cero en los vertidos del contenedor marrón (residuo orgánico), empleo local, campañas medioambientales, IAE (impuesto de actividades económicas) e IBI (impuesto de bienes inmuebles). Y esto que parece maravilloso no es más que una ilusión, un espejismo con el que se intenta cautivar a los pocos que todavía no se han declarado contrarios a la construcción proyectada.

Y es que las mentiras son mentiras, aunque se digan en los salones municipales de Colmenar Viejo delante de periodistas.  Por ejemplo… ¿de dónde sale los 3 millones de euros? El ICIO tiene una tasa del 3,5% del valor de la construcción civil, no de la inversión total. Pero si la instalación fuera declarada de interés público extraordinario, no pagaría nada. ¿No es este el caso perseguido con la declaración de Utilidad Pública del proyecto por el equipo de gobierno de Colmenar Viejo? Respecto al IAE, una planta de biogás con una cifra de negocios de entre 10 y 50 millones de € pagaría unos 2.800 € aproximadamente. En el caso del IBI es aún más sangrante, ya que las instalaciones de generación de electricidad y gas se consideran “bienes inmuebles de características especiales” y están bonificados en el IBI hasta con un 90%. Además, pueden llegar a un acuerdo con el ayuntamiento para que les declare exento de este impuesto, cosa que no sería de extrañar dado el comportamiento parcial y cercano de nuestros munícipes con las promotoras. También se olvida de que la calefacción de los colegios exige una licitación pública para la compra del combustible que no admite bajas temerarias ni regalos porque no se puede vender por debajo de los costes de producción. Para mayor desatino se informa que “la materia orgánica recogida en nuestro municipio tendrá preferencia en la entrada a la planta de tratamiento, a un precio de cero euros por tonelada hasta llegar al 10% de la capacidad total de la instalación”. Ni qué decir que ese descuento está prohibido en la Directiva europea y en la propia ley que instaura las tasas de basuras, que exigen cobrar el coste efectivo y real del tratamiento. No solo es inaplicable por ilegal, es que es doblemente ilegal porque destinar el residuo orgánico a este tipo de valorización es contrario a la jerarquía de tratamientos que establece la normativa vigente para esos residuos.

Por si fuera poco, no tienen empacho en describir instalaciones que no figuran en la Autorización Ambiental Integrada y que deben seguir el correspondiente procedimiento de autorización, con su audiencia previa a interesados y afectados y, posteriormente, el preceptivo de información pública. ¿Cómo puede concederse licencia municipal a un proyecto distinto al autorizado por la Consejería de Medioambiente? ¿Son válidos esos 33 informes favorables si el proyecto es distinto? Y ya puestos ¿Por qué el Ayuntamiento se ha negado a facilitar esos informes y la documentación del proyecto al Consejo de Medioambiente que los ha pedido insistentemente?

No se tiene vergüenza en afirmar que es una “generación limpia”, sin importar que por cada kg de biometano producido se quema otro de biogás, amén de emisiones gaseosas, líquidas y sólidas que milagrosamente se convierten en inocuas gracias a una utópica balsa de lixiviados que recircula aguas residuales de alta carga orgánica convirtiéndola en poco menos que agua bendita; a una barrera de superárboles capaces de absorber todos los contaminantes en los límites de parcela; o a unos productos de sospechoso aprovechamiento agrícola en una zona donde no existe tal demanda -basta recordar que la ganadería de Colmenar y alrededores es principalmente extensiva y no necesita compost para abonar las praderas y dehesas-.

Cuando todos los alcaldes de todos los pueblos que se han encontrado con propuestas de este tipo de plantas se han posicionado en contra, unos por haberlas permitido y ahora sufrir las consecuencias y otros por haber estudiado las consecuencias de la implantación y escarmentar en cabeza ajena… ¿por qué esta insistencia en defender la macroplanta? Si realmente tuviera alguna intención de defender a sus vecinos y no sus propios intereses, bien podría tomar ejemplo y blindar el pueblo y su territorio mediante ordenanza que impidiera la construcción y operación de tales instalaciones, como ya han hecho varios municipios amenazados por estos leviatanes. ¿Recuerda el alcalde de Colmenar Viejo que dijo que eso no podía hacerse? Pues otros alcaldes lo están haciendo. Será que ellos saben cómo y tienen a sus vecinos por delante de otros intereses.

Por último, quizás muchos vecinos no recuerden que Prezero es la empresa CESPA cambiada de nombre. CESPA era la concesionaria de la recogida de residuos y limpieza urbana durante muchos años en Colmenar hasta la última licitación. Además de un cumplimiento más que insatisfactorio de sus obligaciones (suciedad y falta de limpieza de calles, plazas y calzadas, contenedores soterrados averiados que no se reparaban, falta de limpieza de cantones y de contenedores de superficie que apestaban, etc) es pertinente recordar que no cumplió tampoco otras cláusulas contenidas en los pliegos y contrato relativas a la realización de actividades formativas, creativas, sociales y medioambientales. ¿Por qué van a cumplirlas ahora?

En resumen, el convenio que anuncia el alcalde es un compendio técnico de imposibles, utopías y ciencia ficción. Los prometidos ahorros no solamente son contrarios a la norma, sino que además la legislación vigente faculta a la empresa promotora para quedar exenta de la mayoría de ellos. La Asociación de Vecinos por Colmenar Viejo sigue denunciando la falta de ética y las falacias que se están empleando desde el Ayuntamiento en defender un proyecto que pone en riesgo la salud y el bienestar de los vecinos. ¡COLMENAR VIEJO DICE NO A LA MACROPLANTA DE BIOGÁS!