En seis años de gestión de Isabel Díaz Ayuso, la Comunidad de Madrid ha abonado más de 5.000 millones de euros al grupo Quirónsalud, según datos oficiales recientemente publicados. Una cifra que, por sí sola, permite plantear una pregunta incómoda: ¿estamos reforzando la sanidad o alimentando un modelo privado cada vez más dependiente del dinero público?
Los pagos, concentrados en cuatro hospitales de gestión indirecta —la Fundación Jiménez Díaz, los hospitales Rey Juan Carlos, Infanta Elena y Villalba—, son solo una parte del engranaje. Si sumamos otros centros concertados, como el de Torrejón (Ribera Salud), la factura asciende a más de 6.000 millones entre 2019 y 2024.
Facturas aparte
A estos datos se añaden otros montantes: más de 44 millones de euros en pagos derivados de pleitos judiciales con Quirón, y 34,8 millones adicionales por gastos relacionados con la pandemia de 2021. El modelo sanitario madrileño —basado en la llamada “libre elección de centro” y la gestión indirecta de hospitales— justifica estas cifras bajo el argumento de eficiencia y reducción de listas de espera. Pero la oposición y diversos colectivos sociales lo cuestionan: ¿libertad para elegir o negocio encubierto?
¿Transparencia o favoritismo?
La polémica no es nueva. La falta de transparencia en los contratos, los criterios de pago y los informes independientes brilla por su ausencia. Mientras tanto, los hospitales públicos —los de siempre— siguen luchando con recursos justos, urgencias saturadas y plantillas bajo presión.
Además, las sombras se alargan sobre el entorno de la presidenta. No se trata de conspiraciones, sino de hechos: su pareja trabajó para Quirón Prevención durante este periodo, y las adjudicaciones no han dejado de crecer. Todo legal, sí. Pero no necesariamente ético.
¿Y el futuro?
Mientras Madrid presume de ser una región “libre”, su sanidad parece cada vez más atada a contratos blindados, fondos públicos privatizados y una gestión que favorece al sector empresarial. ¿Dónde queda la sanidad como derecho, no como mercancía?
Nos prometieron libertad. Pero la libertad de unos pocos puede ser la dependencia de muchos. Y en el caso de la sanidad, la factura la seguimos pagando entre todos.

