Cinco años sin urgencias en Colmenar Viejo: ¿Hasta cuándo esta tomadura de pelo?

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Este mes de marzo se cumplirán cinco años desde que la Comunidad de Madrid y el PP decidieron cerrar las urgencias de Colmenar Viejo, dejando a más de 60.000 vecinos sin un servicio esencial. Cinco años de excusas, mentiras y promesas vacías, mientras la población sigue pagando impuestos por un servicio que no tiene.

URGENCIAS ARTICULO MARZOPUBLIPero en vez de asumir responsabilidades, siguen jugando con la paciencia de los colmenareños. Ahora, el Ayuntamiento y la Comunidad han sacado una nota de prensa anunciando que Colmenar tendrá médico en Urgencias… algún día. Eso sí, sin fecha, sin compromiso, sin soluciones reales.

Porque el truco es el de siempre: prometer sin concretar, para seguir ganando tiempo. Dicen que habrá médicos cuando se incorporen los que están haciendo el MIR y se les pueda contratar. Otra excusa más, otro retraso.

La realidad es que Colmenar Viejo sigue sin urgencias y nadie en el gobierno regional tiene prisa por reabrirlas.

Cinco años de abandono y desprecio a los vecinos

Mientras aquí seguimos sin servicio de urgencias, municipios más pequeños, con la mitad o incluso un tercio de la población, sí lo tienen.

¿Por qué en Colmenar Viejo no?

Porque para la Comunidad de Madrid Colmenar es un problema menor, un pueblo que pueden ignorar sin consecuencias. Si realmente hubieran querido reabrir las urgencias, ya lo habrían hecho hace meses o incluso años.

Pero han decidido que los colmenareños sigan siendo ciudadanos de segunda, obligados a desplazarse a otros municipios o a La Paz, a kilómetros de distancia. Y si no tienes coche o dinero para un taxi en plena madrugada, ya puedes rezar para que algún conocido te acerque.

Y mientras tanto, ¿cuántos vecinos han muerto en estos cinco años por no recibir atención a tiempo? No lo sabemos, ni lo sabremos nunca. Pero el riesgo es real. La M-607 colapsada en horas punta, el transporte público insuficiente y la falta de urgencias locales son una combinación mortal para quienes sufren una emergencia médica.

¿Quién está al mando? ¿Realmente Ayuso decide algo?

Aquí es donde la situación se vuelve todavía más preocupante. Porque hay que preguntarse en qué manos está la gestión sanitaria de la Comunidad de Madrid.

Isabel Díaz Ayuso llegó a la política de la mano del PP madrileño y su gran "mérito" en su currículum fue gestionar las redes sociales del perro de Esperanza Aguirre, un tal Pecas.

Sí, así es. Su trabajo anterior a ser diputada en la Asamblea de Madrid fue manejar la cuenta de Twitter de un perro.

¿Y ahora nos quieren hacer creer que es ella quien realmente decide sobre la sanidad de 7 millones de personas?

¿De verdad alguien cree que una persona que empezó en política escribiendo tweets sobre la vida de un perro es quien toma las decisiones sobre dónde se invierten miles de millones de euros en la Comunidad de Madrid?

Su gestión parece más la de una marioneta puesta ahí para dar la cara mientras otros manejan los hilos en la sombra. Y no es una exageración. Desde que llegó al poder, las decisiones clave en Madrid siempre han ido en la misma dirección: más privatización, más recortes en la sanidad pública y más dinero para intereses privados.

¿Quién está realmente al mando? Porque lo que está claro es que los ciudadanos no son su prioridad.

No olvidemos lo que pasó en la pandemia

El cierre de las urgencias en Colmenar Viejo es solo una parte de un problema mucho mayor: la destrucción sistemática de la sanidad pública en Madrid.

No podemos hablar de esta gestión sin recordar lo que ocurrió durante la pandemia en las residencias de mayores.

Durante los dos primeros meses de la pandemia, murieron en Madrid 9.470 personas en residencias. De ellas, solo 2.179 fueron trasladadas a hospitales.

El resto, 7.291 ancianos, murieron en sus habitaciones sin recibir atención médica, porque desde la Comunidad de Madrid se dio la orden de no derivarlos a hospitales.

Solo en Madrid hubo un "protocolo de la vergüenza" que prohibió derivar pacientes de residencias a hospitales.

Siete mil personas.

Sus familias siguen exigiendo justicia, pero todo se ha silenciado. Nunca se investigó, nunca hubo responsables, nunca se asumió culpa alguna.

Si esto ocurrió en plena pandemia, ¿qué podemos esperar de la gestión sanitaria en tiempos "normales"?

Colmenar Viejo lleva cinco años sin urgencias, y la realidad es que para la Comunidad de Madrid somos solo un número más en su estrategia de recortes.

Un Ayuntamiento sumiso y un gobierno regional que se burla de los colmenareños

Desde el Ayuntamiento de Colmenar Viejo han optado por el silencio cómplice. Ni han exigido con contundencia la reapertura de las urgencias, ni han presionado a la Comunidad de Madrid para que cumpla.

Porque si hay algo que no hacen los políticos municipales del PP es molestar a sus jefes en Madrid. Prefieren mirar hacia otro lado, engañar a la población con comunicados ambiguos y hacer teatro en lugar de exigir soluciones reales.

Sanidad desmantelada, pero millones para la privada

Porque esto no va de falta de médicos, ni de imposibilidad de reabrir servicios.

Va de voluntad política.

Cuando se trata de recortar en sanidad pública, todo son problemas, excusas y falta de recursos. Pero cuando se trata de derivar dinero público a hospitales privados, ahí no hay atascos, ahí todo funciona rápido y sin problemas.

Colmenar Viejo es la prueba de esta estrategia: cerrar servicios, abandonarlos y dejar que el tiempo pase hasta que la gente se acostumbre a vivir sin ellos. Y si alguien necesita asistencia rápida, que pague un seguro o se busque la vida en la sanidad privada.

Es el mismo modelo que ha ido desmontando la sanidad madrileña poco a poco. Y ahora lo vivimos en Colmenar: cinco años sin urgencias y ninguna intención real de recuperarlas.

No más excusas, no más mentiras: Urgencias YA

Los vecinos de Colmenar estamos hartos de las mismas promesas incumplidas y de un Ayuntamiento que prefiere ser cómplice en lugar de defensor de sus ciudadanos.

Cinco años después, lo único que está claro es que los responsables de esta situación han demostrado que no tienen ningún interés en solucionarla.

Pero los ciudadanos no olvidan.

Porque la salud no es un lujo, es un derecho.

Y Colmenar Viejo merece Urgencias YA.

P.D.

No sería extraño que, de cara a las elecciones de 2026 o 2027, de repente aparezcan las soluciones milagrosas. Nos venderán el tercer carril de la M-607, un acuerdo para conectar con la M-50 o, quién sabe, hasta la reapertura de las urgencias.

Es el guion de siempre: promesas, anuncios y calles asfaltadas cuando las elecciones se acercan.

Pero lo que pase en esos años dependerá de la memoria de los ciudadanos. ¿Se acordarán de estos cinco años de abandono?