Juan Torres y Félix Alonso narran la fallida transición de la policía española a través de una autobiografía 

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Presentación de Balas de fogueo en la Asociación El Encuentro
Con una nutrida asistencia y elevadas expectativas, se llevó a cabo en la mañana del domingo la presentación de Balas de fogueo,  el libro que nuestro redactor jefe tiene publicado en Distrito 93 junto al comisario de policía jubilado Félix Alonso.

El acto tuvo lugar en la Asociación Cultural El Encuentro, quien acogió la presentación en el marco de sus exitosas sesiones de El Vermú Rojo que se celebran casi todos los domingos por la mañana y fue presentado por el concejal del Ayuntamiento y portavoz de Ganemos Colmenar, Carlos Gómez Colmenarejo, quien resaltó la importante labor que está desarrollando Juan Torres como cronista de la actividad municipal. 

Fue breve y elogioso, y después dejó a los dos autores solos ante una audiencia con ganas de escuchar y debatir.

Una autobiografía inusual

Balas de fogueo es un largo recorrido autobiográfico de un policía, Félix Alonso, que, nacido en San Lorenzo de El Escorial en 1949, devino en inspector de policía en los primeros años setenta, aún en plena dictadura, y concluyó su carrera en 2013, con el rango máximo posible de comisario principal y tras haber dirigido importantes comisarías y puestos claves de la estructura policial en Barcelona y Madrid. 

A lo largo de diez capítulos -cada uno de los cuales es una de las balas del libro- se recorren los distintos destinos del policía, desde sus años de formación en San Lorenzo, hasta su jubilación en 2013, a la que llegó siendo comisario jefe de la zona 1 de la Jefatura Superior de Policía de Madrid.

Sus superiores le regalaron una corbata y le negaron el nombramiento de comisario honorario, “que se lo dan a todo el mundo sin mayor problema porque es gratis”.

El libro y la Ermita de los Remedios

A lo largo de 2022, el escritor Juan Torres y el comisario jubilado unieron sus fuerzas para escribir un texto que “aspirábamos a que fuera breve y agradable de leer”.

Durante varios meses se reunieron semanalmente en largas sesiones, casi siempre en casa del primero, que concluían con una suculenta comida en el restaurante de la emita de los Remedios. 

“Confío en que el Ayuntamiento coloque una placa conmemorativa de esta obra”, bromea el periodista, aunque señala, con falsa modestia: “Mi papel no tiene mucha importancia. Me he limitado a transcribir lo que Félix decía, a limpiarlo un poco y a eliminar gerundios: los gerundios mal utilizados son el mal de nuestra lengua”.

Activista político

La historia de Félix Alonso está surcada de sucesos y aventuras de toda laya, algunas de ellas simplemente porque pasaba por allí, como fue su triste papel en el suceso que significó la muerte de su amigo y compañero Francisco Anguas a manos de Puig Antich, quien sería luego ejecutado por ello.

Pero su trayectoria sobre todo estuvo dirigida a conseguir una policía profesional al servicio de la sociedad, después de décadas de estar al servicio de la dictadura franquista. “Me temo que no lo hemos conseguido del todo”, resume el protagonista del libro: “La Transición en los cuerpos y fuerzas de seguridad no se ha hecho bien y aún no ha concluido”.

Militante socialista desde la clandestinidad, Alonso fue un pionero en la introducción de métodos científicos en la investigación policial y un esforzado profesional en el acercamiento y el diálogo con la sociedad civil.

Fue fundador de la Unión Sindical Policía (USP), el primer esfuerzo serio de llevar la democracia a los cuerpos de seguridad, como antes lo había intentado la UMD en el ejército, y dirigió algunas de las comisarías madrileñas más complicadas (Moncloa-Universidad o Villaverde-Usera, por ejemplo) en unos años en que las drogas, la marginación o el chabolismo causaban problemas de primer orden en la capital.

Un acto muy participativo

El acto en El Encuentro estuvo muy animado e incluso en ocasiones tenso. 

El interés por ver al comisario Alonso hizo desplazarse gente desde la capital, desde Tres Cantos, desde Guadalix, e incluso hubo presencia académica de la Universidad Autónoma de Madrid, y de intelectuales mexicanos y franceses, interesados en conocer a un personaje que, como señaló Juan Torres, “ha tenido una capacidad infinita de meterse en problemas y salir bien parado de ellos”.

Hubo varias intervenciones centradas en la persistencia de la imagen de una policía torturadora y represiva, y hubo algún reproche al escritor por su negativa a realizar espóiler: “Si no vamos a poder hablar del libro, ¿a qué hemos venido entonces?”, le reprocharon a Torres.

Finalmente, y mientras tomaban el vermú a que hace referencia el acto, los autores firmaron ejemplares de su obra, que se puede adquirir aún en librerías y en el sitio web de la editorial Distrito 93, y que cuenta también de edición digital, disponible en las plataformas habituales a un precio muy competitivo.

 

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