Un Pleno bastante plano

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Sobre el Consistorio sobrevolaron la tragedia de Valencia y retazos partidistas de política nacional
El Pleno municipal de octubre, celebrado el último día del mes, coincidió de lleno con el desastre de Valencia, que a todos nos ha impactado. 
El Ayuntamiento de Colmenar Viejo, como todas las demás instituciones españolas, se vio interpelado por la catástrofe y, de hecho, la tarde anterior a la celebración del Pleno, la junta de portavoces estuvo reunida hasta altas horas para valorar la posibilidad de suspenderlo, uniéndose así, de manera completa, a los tres días de luto que tanto el gobierno de la nación como el regional acababan de declarar. 

Finalmente, los portavoces llegaron al acuerdo consensuado de celebrar un semipleno, en el que se abordarían solamente los cinco primeros puntos del orden del día, que conllevaban decisiones ejecutivas, y se pospondrían para el siguiente las mociones de los diferentes grupos municipales.

En este acuerdo se estableció también, como gesto de respeto a las víctimas, evitar el debate y la polémica, más allá de la estricta toma de posición de cada grupo.

Buenos deseos

Estos buenos deseos se lograron solo a medias. De hecho en el primer punto de interés (Dictamen de comisión informativa sobre propuesta de inaplicación de cambio de uso de suelo terciario de oficina a vpp en Colmenar Viejo) se produjo la extraña paradoja de que, estando todos los grupos de acuerdo, se enzarzaron algunos portavoces en una dura discusión en la que unos y otros sacaron a pasear a Ayuso y a Sánchez con el desparpajo habitual. 

El tema apenas tenía interés: un mero ajuste formal del Ayuntamiento, en virtud de sus competencias, sobre la ley del suelo dictada por la Comunidad de Madrid: Repetimos: todos los grupos estaban del acuerdo (solo el PSOE se abstuvo, por razones difíciles de entender), pero aquello sirvió para que el portavoz de Ganemos deslizara una leve crítica al equipo de gobierno y para que el portavoz del PP y concejal de Urbanismo, Jorge Domínguez, luciera un cierto estilo pendenciero, con tuteo incluido, que no venía muy al caso.

Como no venía al caso que el alcalde, de quien en una circunstancia así cabría esperar una ecuanimidad pacificadora, rematara el debate acusando a todos sus opositores de “sectarios y maniqueos” con la superioridad que le otorga, en el debate, ser el último en el uso de la palabra.

También el siguiente punto tuvo sus rifirrafe y esta vez no se alcanzó unanimidad. Se trataba de aprobar que el plazo de vigencia de los convenios de gestión de residuos se extendiera de los cuatro años a los veinte al hilo de la planta de residuos que la Mancomunidad de Municipios del Norte de Madrid construirá en suelo de Colmenar Viejo. El debate es todavía sutil y esotérico porque el convenio aún no no existe y por tanto no se sabe de qué se está hablando. Pero no importa: se habla, se debate y se enreda por parte de unos y de otros. Luego ya veremos. 

Medallas con trampa

Más absurdo fue el punto relativo a la concesión de medallas a la policía local. 

El concejal de Seguridad, Jesús Fernández Fuillerat, se presentó con un paquete  de propuestas aparentemente inofensivo: tres guardias civiles -Carlos Eduardo Rendón Moreno, Samuel Fernández García y María del Pilar Fernández Sordo- que han prestado servicios meritorios en la localidad, y a los que nadie pone en duda, y, junto a ellos, el nombre del coronel Diego Pérez de los Cobos, que presentaba dos problemas para su aprobación. 

En primer lugar, sus méritos en Colmenar Viejo no van a más allá de los servicios que pueda haber aportado a cualquiera de las docenas de municipios de la Comunidad de Madrid en los años en los que ejerció la titularidad de su comandancia. En segundo lugar, su marcado posicionamiento ideológico ponía muy difícil el voto de la izquierda, casi con la misma firmeza con que reafirmaba el entusiasta apoyo de Vox, a cuya portavoz solo le faltó levantarse a aplaudir la porpuesta.

PSOE, Ganemos y Más Madrid suplicaron por activa y por pasiva que cada nombre se votara por separado, pero el concejal de Seguridad se mantuvo tan firme en su posición que llegó a afirmar, con una metonimia tramposa, que abstenerse de votar esta propuesta es “abstenerse de estar contra la violencia de género”, toda vez que dos de los guardias civles condecorados lo eran por esta cuestión.

Como señaló, no sin razón, el portavoz de Ganemos Colmenar, Carlos Gómez Colmenarejo, “es la primera en la historia que la concesión de medallas no se hace por unanimidad”. Un triste hito para concluir un Pleno que resultó frío y desangelado, lejos del espíritu solidario que hubiera cabido esperar en estos días.