CERRAMIENTO NORTE M-50

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Con la época estival bien avanzada y gran parte de madrileños de vacaciones, hemos vivido de nuevo “macro-atascos” en la M-607, A-1, A-2 y A-6 en las últimas semanas. Es un mal que solo va a peor con el crecimiento exponencial de población que tienen todos los municipios de la zona norte (y que es natural por el precio de las viviendas en la capital). 

Es una zona abandonada en infraestructuras e inversión, y condenada desde hace años a depender exclusivamente de una M-40 sobresaturada para poder moverse por Madrid. De Torrejón a Pozuelo necesitas M-40, de Sanse a Rivas, necesitas M-40, de Colmenar a Móstoles, una vez más la M-40. Igual pasa con la enorme cantidad de camiones y tráfico que circunvala y cruza a diario la Comunidad para coger las carreteras nacionales de la zona norte. Y es exactamente esta dependencia lo que hace que el colapso sea cada vez más evidente y el malestar de los ciudadanos más palpable. 

Ya en 2008 se observó que esta situación era insostenible, por lo que se aprobó un proyecto de finalización de M-50, el cual costaba de túneles por debajo del Pardo para no afectar el ecosistema, con un sistema de extracción de humos pionero en el mundo para respetar al máximo nuestro querido monte. Dicho proyecto topó con la crisis inmobiliaria de años posteriores, lo que hizo que se paralizase para nunca retomarse. 

Desde entonces son numerosos municipios han solicitado que se retome el proyecto, habiéndose organizado los vecinos en una plataforma ciudadana para reclamar esta inversión tan necesaria en para no ahogar el crecimiento de toda la zona. 

Y esto llega justo en el momento en el que se ha aprobado una ampliación del aeropuerto de Adolfo Suarez – Barajas, con una inversión anunciada de más de 2500 millones de euros (300 más que el coste de finalización de la M-50) y con un impacto ambiental y sonoro muy importante en la zona. Es por lo tanto que las escusas medioambientales y económicas caen por su propio peso, y todo esto hace pensar que la finalización de la M-50 no interesa porque realmente no se mira por el interés de los ciudadanos sino más bien por un interés puramente económico.