El párroco de San José deja Colmenar tras 18 años de intensa actividad social

Expired
Actualidad
Typography
  • Smaller Small Medium Big Bigger
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

Valoración del Usuario: 5 / 5

Star ActiveStar ActiveStar ActiveStar ActiveStar Active
 

El comedor social, el hogar para personas sin techo, el campamento de verano, las ayudas a los más necesitados son algunas de las actividades que el sacerdote Antonio del Amo ha venido impulsando y desarrollando en la Parroquia de San José, de Colmenar Viejo, a la que llegó destinado como párroco en 2006 y de la que se marchará a un nuevo destino el próximo mes de octubre.

“Ninguna de esas obras son mías -se apresura a aclarar el párroco a preguntas de este periódico-, sino de la parroquia, de la comunidad eclesial que se reúne a torno a ella”.

Antonio del Amo es un hombre amable, cercano, acostumbrado a tratar con la gente en un tono de naturalidad y convicción. “La actividad social de la Iglesia -dice- es inherente a ella. La caridad es la tercera pata de su existencia, junto a la evangelización y la liturgia”.

El párroco de San José lleva casi toda su vida dedicada a Colmenar Viejo, pero por pura casualidad. Este madrileño de 55 años –“de San Blas, que eso marca mucho”, aclara- llegó por primera vez a nuestro municipio siendo un joven seminarista en prácticas, y, ya ordenado, se quedó unos años como vicario parroquial de la Basílica. Regresó a Madrid, y en 2006 Rouco Varela lo nombró párroco de la recién creada parroquia de San José de Colmenar Viejo.

“Hubo que hacerlo todo desde el principio porque, aunque no fui el primer párroco de San José, mi antecesor estuvo muy poco tiempo”. San José es la tercera parroquia colmenareña, tras la Basílica y la de Santa Teresa, y atiende un extenso territorio de más de 3.500 familias de un perfil socio económico modesto.

El párroco detalla: “Aquí hay una comunidad de unos 200 fieles comprometidos en sacar adelante las actividades de la parroquia en materia de catequesis, en materia pastoral,  en materia social, y, por supuesto, en materia económica y financiera”. Y cuenta además con dos trabajadoras sociales y una educadora social, profesionales adscritas a Cáritas parroquial para la gestión de sus intensas actividades a familias y personas necesitadas.

El comedor social

Aunque no lo dice expresamente, parece que Antonio del Amo se irá de Colmenar sobre todo con el orgullo de haber puesto en marcha el único comedor social de la localidad, que en la actualidad alimenta, con tres comidas diarias, a más cien familias, y que ha llegado a tener 250 entre sus beneficiarios.

El comedor nació a raíz de la terrible crisis de 2008, que dejó en la indigencia a tantas familias en toda España. “No fue fácil -reconoce el párroco-, tardamos dos años en ponerlo en marcha, pero ahora funciona como un reloj gracias a los voluntarios y voluntarias que se entregan cada día a esta tarea.”

El comedor está ubicado en un pequeño local cercano a la parroquia, en el cada mañana se cocina y se embolsan las comidas que vienen a recoger cada mañana las familias que han pasado por los servicios sociales del Ayuntamiento y por los de la propia parroquia. Los alimentos se consiguen cada día de donaciones privadas, de uno de los supermercados de la localidad que tiene un acuerdo global con Cáritas y del comedor de uno de los colegios próximos, que tiene cocina propia. “Y del esfuerzo de nuestros voluntarios -insiste el sacerdote-. Tenemos un grupo que desde hace años se dedica a la recogida de leche para que nunca les falte a los niños”.

También el hogar para los sin techo es importante. Dispone de ocho plazas, y es el único espacio de estas características en la localidad. “Ahora mismo hay cinco personas en él -nos dice-, así que no se lo puedo enseñar por respeto a la intimidad.”

Curas de cabeza cuadrada

El barrio de San José -y por tanto su parroquia- es heterogéneo y diverso. Hay latinoamericanos, marroquíes, rumanos, pero también vecinos de toda la vida. “Es un barrio en el que hay mucha actividad vecinal que procuramos animar desde la parroquia”, continúa Antonio del Amo. Un campamento de verano, fiestas populares con una histórica pella incluida, procesiones con imágenes que en algún caso han aportado los propios inmigrantes. 

¿Disminuyen los creyentes? El párroco asiente: “La secularización ha hecho mucho daño -dice-, pero también los errores de la Iglesia”. ¿Errores? ¿Cuáles? El sacerdote responde con sencillez: “Una iglesia rigorista… curas de cabeza cuadrada… El Papa lo viene advirtiendo desde hace tiempo”.

Antonio del Amo dejará la parroquia de San José el día 13 de octubre y el día 20 llegará su sustituto. Él dice que nadie lo va a echar de menos porque lo importante es el colectivo. Pero la despedida será sonada.

REPORTAJE FOTOGRÁFICO