El Pleno municipal aprueba la ordenanza urbanística que favorece a los ganaderos

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El último Pleno antes de las vacaciones ha sido largo y un poco enrevesado, pero en realidad solo tenía un objetivo: aprobar la ordenanza municipal de usos y calificaciones urbanísticas en suelo no urbanizable.

El debate sobre este punto no ha sido el más largo de la sesión, pero sí el más sustancioso. Se percibía que el equipo de gobierno tenía mucho interés en aprobarlo y de hecho sus portavoces han alardeado de ser “una ordenanza pionera”, la primera de la Comunidad de Madrid, incluso antes de que el gobierno regional termine de regular esta cuestión.

Tras muchos enredos de unos y de otros, ha sido el alcalde el que ha dejado las cosas claras: esta ordenanza, ha dicho más o menos, viene a proporcionar “seguridad jurídica a nuestros ganaderos”. Que nuestros ganaderos estén en condiciones de actuar en su terrenos sin riesgos jurídicos de ningún tipo, era, por tanto, el objetivo a conseguir. 

Al equipo de gobierno se ha sumado, con su voto favorable, el grupo socialista, pese a que su portavoz ha señalado la ausencia de trámite medioambiental alguno en el procedimiento.

Los otros dos grupos de izquierda -Ganemos y Más Madrid- se han desgañitado, en un sentido metafórico, poniendo de manifiesto algunas inconsistencias del proyecto, empezando por la ausencia del informe medioambiental que a los socialistas no parece preocuparles, siguiendo por la falta de criterios de objetivación en las valoraciones de los suelos o de protocolos de evaluación en los informes.

Un catedrático

El portavoz del grupo popular y concejal de Urbanismo, Jorge Domínguez, ha defendido su propuesta de manera un tanto confusa, pero amparándose siempre y de manera insistente en el diálogo con todos y en la participación de los técnicos.

Más insistente ha sido, incluso -y el alcalde se ha sumado a ello- en la idea de que la ordenanza ha contado con el asesoramiento de “un catedrático” de la Universidad Autónoma. No ha quedado constancia en el debate de quién se trata ni de cuál ha sido su aportación especifica a esta cuestión: la mención de la palabra “catedrático” ha sido suficiente argumento.

A favor pero en contra

El resto del Pleno era relleno para acompañar adecuadamente el mollar respaldo urbanístico a los ganaderos locales. Pero hay dos asuntos que merecen la pena una leve mención.

Una es la asombrosa capacidad del grupo popular para ser a la vez gobierno y oposición. Así, ante la moción del Grupo Más Madrid instando a ofertar cursos afectivo- sexuales a padres y madres de alumnos e institutos, tanto la concejala de Educación como el propio alcalde se han mostrado favorables a la cuestión, marcando distancia expresa a la negativa de VOX. A continuación, sin apenas explicaciones, han anunciado su voto en contra de la moción.

El otro tema fascinante ha sido la moción del grupo popular en defensa de la igualdad entre españoles y comunidades. La ha defendido el portavoz popular, Jorge Domínguez, con más entusiasmo que claridad, y se ha encontrado enfrente con la solvencia expositiva del socialista Óscar Monterrubio, que sabe de lo que habla, y habla bien, y con el sentido común de los otros dos grupos de izquierda, que han intentado, sin éxito, centrar el tema en las preocupaciones locales.

Ha zanjado el debate el alcalde con firmeza y con contundencia: Venezuela, nada menos, ha enarbolado en su alegato.

La moción, naturalmente, ha sido aprobada por los dos grupos de la derecha.