En defensa de la participación ciudadana en Colmenar Viejo

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Sociedad
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Desde la Asociación de Vecinos por Colmenar Viejo consideramos imprescindible pronunciarnos ante una de las cuestiones más relevantes y preocupantes de la actualidad municipal: la aprobación del nuevo Reglamento Orgánico Municipal (ROM) del Ayuntamiento de Colmenar Viejo.

Lejos de fortalecer los mecanismos democráticos, este nuevo reglamento introduce mayores obstáculos a la participación de los vecinos y vecinas, especialmente en el máximo órgano de representación política del municipio: el Pleno municipal. No se trata de una cuestión técnica ni administrativa; se trata de una cuestión profundamente democrática.

La participación ciudadana no es una concesión, es un derecho

Conviene recordar que los ayuntamientos son la administración más cercana a la ciudadanía. Esa cercanía no debe medirse únicamente en términos geográficos, sino en términos de accesibilidad, escucha activa y capacidad real de influencia de los vecinos en las decisiones que afectan a su vida cotidiana.

Sin embargo, en Colmenar Viejo observamos desde hace años una tendencia preocupante: la progresiva reducción de espacios reales de participación. Cuando gobernar se entiende como decidir sin escuchar, la participación ciudadana se percibe como una molestia. Pero la discrepancia, la crítica y la intervención pública no debilitan la democracia; la fortalecen.

Antecedentes que evidencian una deriva restrictiva

No hablamos de un hecho aislado. Existen antecedentes claros:

  • En legislaturas pasadas se impulsaron los denominados presupuestos participativos, permitiendo que los vecinos propusieran el destino de una partida del presupuesto municipal. Aquella iniciativa, aunque mejorable, representaba un avance hacia una gestión más compartida. Hoy ese espíritu ha desaparecido.
  • Colmenar Viejo es de los pocos municipios que no cuenta con una comisión ciudadana para la organización de festejos. Todo queda bajo el criterio exclusivo de la Concejalía correspondiente, sin incorporar la voz de asociaciones, colectivos o vecinos, como sí ocurre en otras localidades.
  • Los Consejos Municipales, concebidos como órganos estables de participación sectorial, se encuentran en una situación de abandono evidente. En la actualidad solo funciona el Consejo Municipal de Medio Ambiente, mientras que otros como Cultura o Educación han dejado de convocarse, y propuestas como el Consejo de Transporte nunca han llegado a materializarse.
  • A pesar de haberse aprobado en Pleno la creación o convocatoria del Consejo Municipal de Sanidad, no existe voluntad política para activarlo y dar cabida a las inquietudes ciudadanas en una materia tan esencial.
  • Ante un proyecto de enorme impacto como la posible instalación de una macroplanta de biogás en el municipio, el equipo de gobierno ha rechazado abrir un proceso de consulta popular que permita conocer de forma clara la opinión de la ciudadanía. Negar la voz a los vecinos en decisiones de esta magnitud no es prudencia; es falta de compromiso democrático.

El nuevo ROM: un paso más en el cierre institucional

Lo sucedido en el Pleno del pasado jueves 26 confirma esta línea de actuación. El nuevo Reglamento Orgánico Municipal no amplía derechos, no facilita la intervención ciudadana y no mejora los canales de comunicación entre vecinos y corporación. Por el contrario, consolida un modelo más restrictivo, más cerrado y menos permeable a la participación directa.

Regular no puede significar limitar. Ordenar no puede convertirse en excluir. La democracia local no se protege reduciendo la intervención ciudadana, sino garantizando que se ejerza con transparencia, respeto y equilibrio.

Una reflexión necesaria

La participación ciudadana no es un trámite incómodo que deba gestionarse con resignación. Es el fundamento mismo de la legitimidad democrática. Cuando se debilitan los espacios de participación, se debilita la confianza en las instituciones. Y cuando se gobierna sin contar con la ciudadanía, se pierde la oportunidad de construir un municipio más cohesionado, plural y corresponsable.

Colmenar Viejo merece una administración abierta, dialogante y valiente. Merece un Ayuntamiento que entienda que escuchar no es ceder poder, sino compartir responsabilidad.

Desde la Asociación de Vecinos por Colmenar Viejo seguiremos defendiendo, con firmeza y convicción, el derecho de los vecinos a participar activamente en la vida pública del municipio. Porque la democracia local no se reduce a votar cada cuatro años; se construye día a día con la implicación real de la ciudadanía.

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