Aluvión de quejas durante las últimas semanas por el mal funcionamiento de los autobuses interurbanos y urbanos de Colmenar Viejo, falta de mantenimiento y mal estado que pone en riesgo de la seguridad de los viajeros.
“Desde que Herederos J. Colmenarejo vendió al grupo Interbus su empresa el servicio de transporte público en autobús de Colmenar Viejo es cada vez peor”. Esta es la frase que resume las quejas recibidas en la Asociación de Vecinos por Colmenar Viejo de una vecina del municipio y usuaria frecuente para ir hasta su centro de trabajo.
No es que antes no hubiera problemas. Las quejas eran muchas y frecuentes, demasiadas para un servicio público imprescindible que articula aspectos de la economía, educación y sanidad de la sierra norte de Madrid pues lo utilizan trabajadores, estudiantes y pacientes. Pero desde hace un mes la Asociación está registrando un aumento considerable de reclamaciones por el mal funcionamiento de los autobuses interurbanos y urbanos del municipio.
A la situación ya conocida del abandono que sufre el servicio de trenes de Cercanías de la localidad hay que añadir la indignación que declaran los usuarios por el de los autobuses. Parece que a los responsables de los gobiernos regional y autónomo no les importa que los usuarios en horas punta tengan que hacer el trayecto Colmenar Viejo – Madrid de pie por la gran cantidad de viajeros, con el riesgo que ello supone para la integridad de todos. También hacen alusión a líneas específicas, como la línea 722 que no recoge viajeros en las últimas paradas del pueblo en su itinerario a Madrid porque los autobuses ya vienen desde la zona norte con el número máximo de viajeros y no pueden subir más. A esto hay que añadir los continuos retrasos por motivos desconocidos y el incumplimiento de horarios de los autobuses en su salida desde el intercambiador de Plaza Castilla, en las que los autobuses programados desaparecen sin más.
Además de las quejas del servicio, están las que apuntan el precario estado de mantenimiento de los autobuses. ¿De qué sirve renovar la flota con nuevos vehículos menos contaminantes y con nuevas tecnologías si el mantenimiento y la seguridad de los viajeros brillan por su ausencia? A lo largo de estos días se han recibido en la Asociación imágenes del interior de los autobuses en las que se muestran como por el techo entra la lluvia, asientos sin fijación o rotos, o pulsadores para solicitar parada arrancados.
También hay quejas por el estado exterior de los autobuses: puertas en las que solo se abre un lado, golpes y abolladuras en las carrocerías de los vehículos, ruedas sospechosamente desgastadas, faros y luces fundidas o incluso autobuses que circulan con la tapa del depósito de gasoil abierta. Y en definitiva, las constantes averías que provocan la molestia y retrasos para los viajeros que cada dos por tres tienen que bajar de los autobuses para ser recogidos por otros, cosa que es habitual en el Centro Comercial Ventanal de la Sierra donde debe efectuarse un cambio de vehículo por avería con demasiada frecuencia.
Para la Asociación de Vecinos esta situación no sorprende. Para empezar, el Ayuntamiento de Colmenar Viejo parece mantener un idilio con la empresa concesionaria de este servicio a la que en ningún momento manifiesta queja alguna sobre los problemas que denuncian los usuarios, ni mucho menos plantea expedientarlos o sanciones en el seno del Consorcio Regional de Transportes de Madrid. Contrasta esta laxitud y desidia del ayuntamiento colmenareño con los problemas de Cercanías. Ahí, tanto el alcalde como el concejal de Transporte se afanan por mostrar la deficiencia del servicio que está gestionado por sus adversarios políticos del gobierno central.
La falta de inspección y control por parte del Consorcio Regional de Transportes, que, aunque dice que las empresas concesionarias son sancionadas cada vez que un autobús efectúa su salida de origen con retraso, en el caso de Colmenar Viejo no debe ser así, o las sanciones son más bien escasas y ridículas y al empresario le compensa pagar multas. Luego, un par de fotos con alcaldes y consejeros frente a nuevos vehículos parecen ser suficientes para olvidar los expedientes sancionadores.
Por si fuera poco, el Consorcio sigue empeñado en un modelo de transporte para Colmenar Viejo para atender 20.000 habitantes. La Concejalía de Transporte, curiosamente, opina que los viajeros tienen que concienciarse de que para moverse de un lugar a otro del municipio van a tener que coger más de un autobús. Es decir, colmenareños apretados como ganado de un autobús a otro porque el ayuntamiento es partidario de no aumentar frecuencias y capacidades. No sabemos que contrapartidas recibe el equipo de gobierno a cambio de tantas molestias de los vecinos de Colmenar Viejo.
La escasa frecuencia motiva la aglomeración de viajeros en los autobuses en las horas punta; la falta de coordinación hace que los autobuses pasen todos juntos por las paradas más concurridas; los nuevos desarrollos urbanísticos no cuentan con servicio de autobuses interurbanos; y más detalles que demuestran la incapacidad para adaptarse a una aglomeración urbana que va a por los 60.000 habitantes huérfanos de servicios públicos de calidad.
La Asociación de Vecinos por Colmenar Viejo va a requerir al Consorcio de Transportes de la Comunidad de Madrid que ejecute una inspección completa del servicio y estado de los autobuses en el municipio. Pero, además, añade un llamamiento a las autoridades responsables que deben tener claro que los atascos de la M607 solo mejorarán si el transporte público es eficaz en su tarea. Es imprescindible apostar por el aumento de frecuencia, vehículos y medios, correcto mantenimiento para obtener eficacia, rapidez y buena calidad del transporte de viajeros por carretera en Colmenar Viejo y todos los municipios de la comarca.
