Cuando un poema encontró su música

Expired
El Rincón
Typography
  • Smaller Small Medium Big Bigger
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times
Star InactiveStar InactiveStar InactiveStar InactiveStar Inactive
 

Esta tarde, mientras veía por televisión el acto del Papa en la Almudena, no pude evitar pensar que debería haber estado allí, cámara en mano, buscando instantes, miradas y emociones, como tantas otras veces he hecho a lo largo de los años.

Pero hoy no era posible.

Y quizás fue precisamente esa pequeña tristeza, esa sensación de estar viendo desde lejos algo que me hubiera gustado fotografiar, la que hizo que aparecieran unas palabras sin buscarlas.

Primero una frase. Luego otra.

Y mientras preparaba la cena y escuchaba de fondo las voces del acto, nació este poema:

"Estoy perdiendo el miedo a quererte tanto,
estoy perdiendo la razón por amarte tanto,
y el tiempo que pierdo
en el miedo que tengo
de perderte tanto..."

No pensaba escribir nada. Mucho menos una canción.

Sin embargo, unas horas después, una inteligencia artificial puso música a aquellos versos improvisados en la cocina.

Y entonces pensé que quizás el futuro también sirva para algo hermoso: dar voz a los sentimientos más antiguos del ser humano.

Porque la tecnología podrá cambiar las herramientas, pero el amor, la nostalgia, la ilusión o el miedo a perder a quien queremos siguen naciendo exactamente en el mismo lugar de siempre: el corazón.

— El Caminante

Escuchar la versión musical del poema:

https://suno.com/s/5siNKVkvuoPXT0t1




 

Estoy perdiendo el miedo a quererte tanto,


estoy perdiendo la razón por amarte tanto.

Y el tiempo que pierdo
en el miedo que tengo
de perderte tanto,

no me alienta el viento,
sino el silencio.

Y tengo miedo,
miedo de perder la lucidez,
de olvidar tu nombre
entre las sombras del recuerdo.

Porque el miedo que tengo
no es a la noche,
ni al paso de los años,
ni siquiera a la muerte.

Es el miedo de despertar un día
y no encontrarte en mis ojos,
de buscar tu voz en el aire
y escuchar solamente el susurro.

Y, sin embargo,
te quiero.

Te quiero con el miedo de los hombres
que saben que todo es pasajero,
y con la esperanza de los locos
que creen que el amor
puede detener al tiempo.

 

 D. PEDROSA

estoy perdiendo el miedo web