El Banco del Tiempo - Capítulo 1 – La mujer del pañuelo rojo

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El banco del Tiempo
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Capítulo 1 – La mujer del pañuelo rojo

Hay un banco de madera en el camino que lleva a la ermita.
No tiene placa, ni sombra fija, ni nombre.
Pero guarda más historia que cualquier monumento.

Algunos se sientan a descansar.Banco 3
Otros a mirar el valle.
Los más, ni lo ven.
Pero unos pocos…
los que llegan en el momento exacto,
con el alma abierta,
y el corazón sin prisa,
se sientan… y el tiempo se detiene.

Dicen que una vez, alguien lo hizo.
Que cerró los ojos, y al abrirlos,
había pasado un siglo.
Que vio a todos los que fueron, y a todos los que vendrán.
Que escuchó el eco de una guerra, y la risa de un niño aún no nacido.
Y que desde entonces…
cada vez que alguien se sienta,
una historia comienza.

Esta es una de ellas

 

Capítulo 1 – La mujer del pañuelo rojo

 

Ese día, alguien más se sentó en el banco.

No era domingo ni festivo, pero el camino a los Remedios tenía ese aire de tarde antigua.
Como si la vida fuese más lenta y la tierra más blanda.
La mujer llegó sin hacer ruido.
Llevaba un abrigo claro, un bolso pequeño colgado al hombro,
y un pañuelo rojo al cuello que el viento jugueteaba sin permiso.

Se sentó con delicadeza.
No como quien descansa,
sino como quien espera.

Sacó del bolso un pequeño cuaderno de tapas negras,
lo dejó sobre su regazo,
y cerró los ojos.

La música sonaba…
pero no en la colina.
Sonaba en su mente.
Viejas canciones, como las que ponía su padre en casa,
cuando ella tenía apenas 9 años
y bailaban en la cocina mientras su madre freía patatas.

Entonces el banco respiró.
Sí, respiró.
Como si despertara de un sueño largo.
Y los árboles se quedaron en silencio.
Ni una hoja se movió.
Ni un pájaro cantó.

Fue ahí cuando lo sintió:
el banco no la sostenía… la estaba escuchando.

Y la mujer del pañuelo rojo, por primera vez en décadas,
susurró en voz baja:
—Te sigo buscando, papá…

El cuaderno tembló sobre sus piernas.
Una hoja se desprendió, cayendo con suavidad sobre la tierra húmeda.
En ella, garabateado a lápiz, un mensaje:

“El que lo pondremos un nombre para felicitar... 'Dark'.
Mujer del pañuelo rojo, a quién buscas… estuvo aquí, esperándote.
Ven mañana, y verás su sombra dejarse en mí.
Y tal vez…
puedas irte con él.
La música os seguirá.”

Ella levantó la cabeza.
El viento había parado.
Solo quedaba el eco…
y el banco, en silencio.


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Mientras lees este capítulo, deja que suene de fondo Ripples in the Sand, interpretado en vivo por Eleftheria Arvanitaki & Ara Dinkjian.

Una melodía que habla de lo que no se dice, que acaricia el alma…
como lo hace el recuerdo de alguien que aún no se ha ido del todo.

Como ella. Como el pañuelo.
Como esas cartas que nunca llegaron a tiempo.

"Δώσ’ μου πίσω τα χρόνια μου, δώσ’ μου πίσω το παιδί μου..."
"Devuélveme mis años, devuélveme mi infancia..."

 

🎵 Escuchar aquí:
👉 Eleftheria Arvanitaki with Ara Dinkjian - Live @ Vrahon Thatre "Meno Ektos"

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