Silencio mortal: la vergüenza de Europa

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CRÓNICAS SIN ROTATIVA
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Cada día que pasa, Gaza se hunde un poco más en el infierno, y nosotros, desde la aparente comodidad de nuestras casas en lugares como Colmenar Viejo o Tres Cantos, apenas levantamos la voz. Las imágenes son insoportables: niños en los huesos, madres llorando entre los escombros, hospitales colapsados y calles llenas de polvo, metralla y silencio. Un silencio que no es casual: es el silencio de los gobiernos europeos que, cobardes y cómplices, han elegido mirar para otro lado.

Hoy he encendido el televisor y la escena era un contraste insoportable: playas llenas, conciertos con miles de personas bailando, festivales abarrotados, mientras, a unos cuantos kilómetros de Europa, niños mueren de hambre o por un proyectil lanzado contra su casa. ¿Qué clase de mundo es este? ¿Qué clase de humanidad es la que permite que esto ocurra?

No, esto no es una guerra. Es un genocidio.

Un genocidio contra una población indefensa, aislada, hambrienta. Y lo más grave: Europa lo permite. Los mismos gobiernos que se llenan la boca con palabras como “derechos humanos” o “solidaridad” se arrodillan ante intereses económicos, estratégicos y militares, mientras miles de vidas inocentes se apagan sin que nadie responda.

Art 260726 gAZA nINOS mADRESLas imágenes de Gaza resuenan con la oscuridad de otros momentos de la historia en los que la humanidad miró hacia otro lado. Niños sin comida, sin agua, sin futuro. ¿Qué pensarán de nosotros las generaciones futuras, cuando miren estas imágenes y se pregunten por qué callamos?

El doble rostro de Occidente

Occidente baila y se divierte mientras el mundo se desangra. No es una crítica a la alegría ni a la vida, pero sí a la indiferencia. Porque no podemos fingir que no pasa nada cuando pasa todo. Cada concierto, cada festival, cada playa abarrotada es el reflejo de una sociedad anestesiada, que prefiere no mirar el dolor de los demás.

¿Dónde están los líderes europeos? ¿Dónde están sus condenas, sus decisiones, su coraje? No basta con discursos vacíos ni con comunicados diplomáticos. Hace falta acción, sanciones, presión real. Pero nada de eso llegará porque el sufrimiento de Gaza no interfiere en su negocio.

Y en este dolor, no podemos obviar el papel de otras grandes voces. ¿Dónde está la Iglesia? ¿Dónde está el Vaticano? Más allá de condenas que todos podemos pronunciar, se espera un liderazgo que movilice a sus millones de fieles, que se eleve en parroquias e iglesias para clamar justicia, para presionar a los gobiernos. ¿No cabría una visita del Papa, un gesto que vaya más allá de las palabras, que dé voz a los sin voz y demuestre un compromiso real con la vida y la dignidad?

Art 260725 Gaza Nino¿Qué podemos hacer nosotros?

Quizás creas que no puedes hacer nada. Pero callar también es una forma de complicidad. Hablar, denunciar, compartir la verdad es un primer paso. No debemos olvidar que el silencio de millones permitió las peores tragedias de la historia.

Si tienes voz, úsala.
Si tienes un medio, escríbelo.
Si tienes un corazón, no te acostumbres a estas imágenes.

Porque lo que ocurre hoy en Gaza no es un problema lejano. Es el espejo de nuestra cobardía.
Todos esos gobiernos, y no gobiernos, todo se mueve por intereses.
Y la vida de un niño de tres años muriendo por inanición es una de las mayores vergüenzas que puede cargar un ser humano.

Cada niño muerto allí es una derrota moral para todos nosotros.

"Quien calla ante el horror, no es inocente. Es cómplice."