“Las bodas de Isabel de Segura” reúne a miles de personas en un escenario grandioso
Historias de amor con final trágico hay muchas, unas son reales y otras rozan la leyenda, algunas han dado lugar a obras maestras de la literatura, como es el caso de Romeo y Julieta de Shakespeare o Calixto y Melibea en La Celestina de Fernando de Rojas o a cambios esenciales en la Historia, como Juana la Loca y Felipe el Hermoso. Las hay en los lugares más remotos: Inés y Pedro en Coimbra (Portugal), incluyendo el vasallaje al cadáver de Inés, el amor incestuoso de los hermanos polacos Anna y Stanislaw Oswiecimowie que inspiró un poema sinfónico de Mieczyslaw Karlowicz o el Liang Shanbo y Zhu Yingtai en la China del siglo IV que sigue recordándose 1.700 años después; y también las que han inspirado grandes obras artísticas como la que el emperador Shah Jahan ofreció a su esposa Mumtaz Mahal, que dio origen a la joya que es el Taj Majal, en Agra (India), la tumba de Abelardo y Eloísa tal vez la más bella de las más de 70.000 que hay en el célebre cementerio parisino Père Lachaise, el más visitado del mundo por casi cuatro millones de personas, o el no menos bello mausoleo de alabastro y bronce dedicado a los Amantes de Teruel en la iglesia de San Pedro regalo del escultor Juan de Ávalos, donde actualmente reposan los restos de Diego de Marcilla e Isabel de Segura cuyas manos no llegan a rozarse en símbolo de un amor no culminado.