Hacía un tiempo que habíamos cambiado de época.
De año y de mes incluso.
Dejándonos arrastrar por las saetillas del reloj.
Dejándonos llevar por la vida, por los días que emergen.
Y es que dejamos atrás un año
que me enseñó más de lo que crees.
Y empezamos otro, donde posiblemente le enseñe yo a él.
Le enseñe a ser más que un gusano, una mariposa.
A despojarse de pieles como las serpientes.
A tejer poesías de seda como las arañas.
A volar sutilmente como las golondrinas.
A salir de la zona de confort como el delfín.
A ser un gato astuto sin miedo al qué dirán.
A ser un artista sincero como el escarabajo.
Y esta vez a ser una rana,
aquella protagonista del cuento.
que nos enseñe que lo importante no son las apariencias
sino el interior.
Y que no vale cualquier beso,
Solo, los que se dan
de corazón.