Iker Jiménez, sus tertulianos y un programa que dejó de ser lo que fue Fui, soy, y quizá seguiré siendo seguidor de Iker Jiménez. Lo descubrí en los tiempos de Milenio 3, cuando la radio se llenaba de misterio, ovnis, arqueología imposible y reflexiones profundas. Y seguí con él en Cuarto Milenio, en Milenio Live, y en La Estirpe de los Libres. Programas que me hicieron soñar, pensar, dudar… que me conectaron con algo más allá de lo cotidiano.
Por eso escribo esto no como un crítico profesional, ni como un adversario político, sino como alguien que ha estado ahí, cada semana, durante más de dos décadas.
Y por eso mismo, me duele lo que veo hoy en Horizonte.
Un programa que empezó como un espacio informativo sobre la pandemia y que prometía ser un puente entre ciencia y pensamiento libre. Pero que con el tiempo, se fue deslizando hacia algo que muchos no esperábamos: una tribuna casi monocolor, donde el ataque al gobierno es constante, donde la crítica política va en una sola dirección, y donde los tertulianos no representan la pluralidad que debería tener cualquier mesa de debate.
Iker tiene todo el derecho del mundo a opinar, a posicionarse, incluso a enfadarse. Pero quienes lo seguimos desde hace tantos años, esperábamos algo más que un editorial disfrazado de tertulia. Porque el misterio nunca fue dogma, y sus programas eran grandes precisamente por abrir puertas, no por cerrarlas.
Lo digo con tristeza: Horizonte ya no lo veo. Me duele ver a algunos de los tertulianos que tanto admiraron convertidos en portavoces de una única línea de pensamiento. Echo de menos al Iker que nos llevaba a Egipto, a la URSS, a los expedientes secretos, a las grandes preguntas sin respuesta.
Por eso confieso que aún espero que vuelva al carril de siempre, al que nunca debería haber dejado. Que retome ese papel de explorador, de buscador de lo oculto, sin banderas ni trincheras.
Porque una cosa es cuestionar al poder, y otra muy distinta es hacer de cada programa un púlpito partidista. Y eso, viniendo de alguien que supo enamorar a millones con su honestidad y su independencia, duele más que cualquier conspiración.
Aún confío en que regrese ese Iker que nos hablaba al oído por la radio, en mitad de la noche, sin rabia ni consignas. Solo con preguntas… y con respeto por todas las respuestas posibles.
PD 1: Iker, si algún día lees esto, solo una pregunta… **¿Por qué tu tertulia ya no tiene misterio?**
PD 2: Sí, hablo de ese programa de los jueves por la noche… **el que ya no reconozco.**
