Reír por no llorar, el pasado martes, un chico nos contaba un dato desgarrador: los mismos aviones estadounidenses, que lanzaban sacos de comida a los gazatíes que huían de las bombas israelíes, llevaban también municiones, granadas, bombas y "calibres 155", para entregárselos a Israel y seguir masacrando a los palestinos....
SI. SI. a esos mismos a los que minutos antes, habían lanzado unos sacos de arroz y legumbres. Quién lo contaba, lo ha vivido en primera persona.
Yo les hablé del hombre que, sobre un burro, llevaba zanahorias y para que el animal no parase, le golpeaba el trasero con una vara, al mismo tiempo que le daba una exquisita zanahoria, etc etc.
A mí me impactó, no el hecho ya sabido, sino la forma "natural" de narrarlo: el pais donde cargaban los pequeños víveres y las grandes armas y los países colaboradores de esas tareas humanitarias/criminales.
A veces, un relato edulcorado se convierte en un cuento infantil.
Cuando es narrado por un "fuerzas especiales aerotransportadas", se hace vida y muerte al mismo tiempo.
Cómo me está alternando el riego sanguíneo, sólo con recordarlo, voy a terminar aquí esta historia que, para mí sigue siendo TENEBROSA.
Feliz viernes, SIN PALO Y CON ZANAHORIA.
