Ayer se consumó una traición que marcará para siempre la historia política reciente de Colmenar Viejo. En el pleno municipal, se aprobó declarar de utilidad pública el terreno destinado a la macroplanta de biogás, una instalación que pone en riesgo la salud, el aire y la dignidad de los vecinos y vecinas del municipio.
Y no fue con mayoría absoluta. Fue gracias a una abstención estratégica del PSOE y al voto de calidad del alcalde del PP, que deshizo el empate provocado por la oposición de los grupos que sí escuchan al pueblo.
Colmenar no olvidará.
Quienes se llenan la boca de discursos progresistas, de valores sociales, de defensa del medio ambiente… ayer decidieron mirar hacia otro lado. La abstención del PSOE fue la abstención de los principios, de la coherencia, de la responsabilidad con la ciudadanía que les votó para oponerse a este tipo de atropellos.
El Partido Popular ha hecho lo que se esperaba: defender intereses privados, empresariales y especulativos, sin importarles el impacto real sobre los barrios, las familias o la salud pública. Pero el PSOE local ha decidido ser cómplice. Silenciosa, pero cómplice.
No es la primera vez que decepcionan, pero esta vez han cruzado la línea. ¿De qué sirve estar en política si cuando llega el momento crucial, decides no mojarte?
Mientras tanto, la ciudadanía se organiza, protesta, se manifiesta —como hoy en Tres Cantos y el próximo día 8 en Colmenar—, pero en el salón de plenos, los representantes del bipartidismo hacen oídos sordos. Hablan de utilidad pública mientras condenan a sus vecinos a una instalación que genera olores, tráfico pesado, riesgos ambientales y un modelo de municipio del que muchos quieren huir.
No fue un acuerdo. Fue una rendición.
Y con ello, el PSOE de Colmenar Viejo ha cavado su propia fosa electoral. Que nadie se engañe: esto no es un caso aislado, es una forma de hacer política. De callar cuando hay que hablar. De abstenerse cuando hay que luchar. De mirar al PP como un mal menor… cuando en realidad están gobernando juntos, aunque no lo admitan.
El Tamayazo no era historia. Lo hemos vivido de nuevo, aquí, en casa.
🔥 Y aún estamos a tiempo de parar esta locura.
Porque si la macroplanta sigue adelante, Colmenar Viejo y Tres Cantos serán los grandes perdedores. Dos municipios condenados a la degradación, al abandono, a convertirse en zonas grises donde nadie quiere invertir, ni vivir, ni criar a sus hijos.
¿De verdad alguien cree que esto no afectará también a quienes lo han apoyado? ¿A los votantes de PP y PSOE que hoy aplauden o callan?
El aire no entiende de ideologías. Los olores no respetan urnas. La muerte del ecosistema no tiene preferencias políticas.
Si esta planta se construye, el daño será irreversible. Y cuando queramos reaccionar, ya será tarde. Entonces ya no habrá que preocuparse por el precio de la vivienda… porque nadie querrá vivir aquí.
Y mientras los de arriba se lavan las manos, los de abajo haremos las maletas.
⚠️ Aviso para navegantes:
Si uno tiene miedo, si va contra su conciencia… lo que debe hacer es sencillo: dimitir.
No solo en este caso. Siempre. Porque lo que está en juego no es un cargo, es la confianza de todo un pueblo.
