Colmenar Viejo: una planta de biogás entre el negocio, el impacto y la verdad silenciada

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Vecinos y vecinas de Colmenar Viejo y Tres Cantos se han unido en una causa común: frenar la construcción de una megaplanta de biogás que ocupará unas 20 hectáreas, una superficie equivalente a 11 campos de fútbol, a escasos dos kilómetros del casco urbano.

Lo que para algunos medios es “una apuesta por las energías renovables y el aprovechamiento de biorresiduos”, para buena parte de la población representa una grave amenaza para la salud, el entorno y la calidad de vida. Y lo peor: se sienten engañados por las autoridades.

Una planta diseñada para el negocio, no para las personas

La planta estaría gestionada por PreZero y Enagás Renovable, dos grandes empresas con intereses económicos evidentes. Según su propia propaganda, será una instalación “tecnológicamente puntera, segura y respetuosa con el medio ambiente”. Pero detrás de ese discurso optimista se esconde una realidad mucho más compleja.

Los residuos orgánicos no se evaporan en el aire. Se transforman. Huelen. Fermentan. Emite gases. Las plantas de biogás generan compuestos como amoníaco, metano y otros elementos volátiles que, aunque estén “dentro de la normativa”, pueden suponer un riesgo real cuando se acumulan cerca de núcleos urbanos.

¿Y por qué aquí?

La elección del emplazamiento no es casual. Está demasiado lejos de donde realmente se generan los residuos que alimentarían la planta, lo que implica un constante trasiego de camiones desde otras zonas. Pero, al mismo tiempo, está peligrosamente cerca del centro urbano: apenas 1,2 km de distancia, lo suficiente para que vecinos, colegios e institutos sufran directamente sus consecuencias. Porque el viento no respeta límites municipales, y los olores, ruidos, emisiones y el impacto en la salud y el entorno sí llegarán. No es una ubicación inocente; es una decisión cuestionable que prioriza intereses ajenos al bienestar local.

Voces que desmontan la propaganda

Mientras algunos medios repiten sin cuestionar los comunicados de las empresas, otros especialistas independientes han alzado la voz: las plantas de pequeño tamaño y gestionadas de forma distribuida son más seguras y sostenibles. Concentrar tantos residuos en una planta tan grande aumenta los riesgos y centraliza un problema que debería ser abordado localmente.

El propio alcalde de Colmenar Viejo ha hecho declaraciones intentando calmar los ánimos… pero muchas de sus palabras han sido percibidas como evasivas, contradictorias o directamente engañosas. La población empieza a pensar que se está defendiendo un proyecto que ya estaba pactado desde hace tiempo, sin participación real ni consulta ciudadana.

ART BIOGAS 080525 PLANTA NEGOCIOUna lucha por el derecho a decidir

Las vecinas y vecinos no están en contra de la sostenibilidad ni de las energías renovables. Al contrario: muchos de ellos llevan años reciclando, cuidando su entorno, y defendiendo un modelo más humano y respetuoso. Pero no aceptan ser el vertedero de un negocio ajeno, ni que se les imponga una planta que afectará su vida sin transparencia ni diálogo.

Se han convocado manifestaciones, recogidas de firmas y reuniones informativas. Pero también se ha detectado censura, silencio institucional y complicidad mediática. Algunos medios locales ni siquiera cubren las protestas o publican artículos “decorados” por las empresas interesadas.

Colmenar y Tres Cantos no se callan

Esta historia no va solo de biogás. Va de participación. De verdad. De respeto a las personas y a su entorno. De qué modelo queremos para nuestro futuro. Y de si estamos dispuestos a dejar que nos impongan decisiones desde despachos lejanos, o si vamos a defender, como ya están haciendo muchos, que otro camino es posible.

Porque igual que hoy se nos impone una planta, mañana podremos imponer nuestra voz en las urnas. Y entonces, será el pueblo quien decida.