La idea del biogás se presenta a menudo como una solución limpia y sostenible: convertir residuos orgánicos en energía renovable parece un avance lógico para una Europa que lucha con el exceso de basura y la dependencia energética. Sin embargo, la historia cambia cuando los proyectos se plantean de manera desproporcionada, afectando gravemente a la calidad de vida de los vecinos.
¿Qué es el biogás?
El proceso básico implica la descomposición anaeróbica de residuos animales y orgánicos en grandes tanques cerrados, generando biogás —que puede utilizarse como combustible o electricidad— y fertilizantes. Sobre el papel, todo parece beneficioso: menos residuos, energía más barata y fuentes renovables.
Pero hay letra pequeña.
Cuando una planta es de tamaño razonable y adapta su producción a los residuos locales, su impacto puede ser moderado. Sin embargo, el proyecto que amenaza a Colmenar Viejo y Tres Cantos dista mucho de ese modelo sostenible: se plantea construir una macroplanta que superaría con creces las necesidades de residuos locales, trayendo decenas de miles de toneladas de purines y basuras de otros municipios.
¿Qué implicaría esto para la zona?
- Aumento masivo del tráfico pesado: Se estima el paso de 7.000 camiones al año por carreteras ya saturadas como la M-607, incrementando los atascos y deteriorando las infraestructuras.
- Contaminación atmosférica: El biogás no es completamente limpio. Durante el proceso se liberan gases como el metano, el sulfhídrico (olor a huevos podridos) y partículas cancerígenas que afectarán a la calidad del aire.
- Olores persistentes: Los purines almacenados en tanques y balsas sin sellado perfecto desprenderán un hedor constante que alcanzará varios kilómetros a la redonda.
- Riesgo para la salud: Estudios en otros municipios señalan un incremento de enfermedades respiratorias y cardiovasculares vinculadas a este tipo de plantas.
- Devaluación inmobiliaria: Nadie quiere vivir cerca de un foco de malos olores y contaminación. En otros lugares donde se han instalado macroplantas, el precio de las viviendas ha caído hasta un 40%.
La ubicación, además, es temeraria.
La planta se situaría a solo 1,2 km de un instituto y 1,5 km de zonas residenciales, además de cerca de una gasolinera, incrementando el riesgo de incidentes graves.
Tres Cantos también sufrirá las consecuencias.
Aunque la planta se ubica en Colmenar Viejo, los vientos dominantes podrían arrastrar los olores y partículas tóxicas hacia Tres Cantos, afectando también a su calidad de vida, a su salud pública y al valor de sus viviendas.
¿Qué se está haciendo para frenarlo? Vecinos de ambos municipios ya se están movilizando. El sábado 27 de abril, a las 11:30 horas, se celebrará una manifestación desde la Glorieta del Monumento a los Encierros (Colmenar Viejo) para mostrar el rechazo masivo a la construcción de esta macroplanta.
El lema es claro: "Ni tan GRANDE, ni tan CERCA". Porque no se trata de oponerse a la sostenibilidad, sino de exigir que los proyectos energéticos respeten la salud, el entorno y los derechos de los ciudadanos.
