Durante la semana del 18 al 22 de noviembre, los vecinos de Colmenar Viejo y Tres Cantos han soportado interminables atascos en la M-607, con retrasos diarios que alcanzaron una media de 50 minutos. Este tiempo perdido, que se acumula jornada tras jornada, está afectando gravemente la calidad de vida de miles de personas que dependen de esta vía para llegar a Madrid. Con la llegada de la semana del 25 al 29 de noviembre, se prevé que la situación se repita, agravando aún más el malestar ciudadano.
Una infraestructura obsoleta para un municipio en crecimiento
La M-607, que conecta Colmenar Viejo con Madrid, se ha convertido en un embudo insuficiente para la creciente demanda de tráfico. Hace más de 20 años, se prometió un tercer carril como solución para descongestionar la vía. Sin embargo, este proyecto quedó diseñado para una realidad que ya no existe. Cuando se planificó, Colmenar Viejo contaba con 25.000 habitantes; hoy, la población supera los 59.000, y el volumen de vehículos que utiliza esta carretera ha aumentado exponencialmente. En estas circunstancias, la ampliación a tres carriles, aunque necesaria, ya no es suficiente para abordar el problema de raíz.
Además, el error en la ejecución del proyecto, que no incluyó la reubicación de las farolas de la carretera, ha paralizado la construcción del tercer carril, dejando a los conductores atrapados en un problema que sigue sin solución. Este retraso ejemplifica una falta de planificación y previsión que lleva décadas afectando a los vecinos.
Impacto en los servicios esenciales
Los atascos diarios en la M-607 no solo afectan a los desplazamientos laborales, sino que también perjudican el acceso a los servicios sanitarios de Madrid. Las citas previas, revisiones médicas e incluso los traslados de niños y mayores a hospitales se ven constantemente comprometidos por los problemas de movilidad en esta carretera. La falta de soluciones pone en riesgo la atención médica y añade estrés a las familias que dependen de estos servicios.
Falta de acción política y prioridades equivocadas
El Partido Popular, que gobierna tanto en el Ayuntamiento de Colmenar Viejo como en la Comunidad de Madrid, ha dejado a los vecinos en una situación de abandono. Mientras el caos diario en la M-607 empeora, el PP desvía la atención hacia los retrasos en el servicio de Cercanías, un problema gestionado por el Gobierno central, en lugar de abordar el verdadero desafío: la insuficiencia de infraestructuras viales y de transporte público en la región.
La inacción del PP no es el único obstáculo. La oposición, liderada principalmente por el PSOE, tampoco ha planteado un plan alternativo contundente que ofrezca soluciones reales. Los ciudadanos de Colmenar Viejo y Tres Cantos se sienten atrapados en una guerra política que prioriza los intereses partidistas sobre las necesidades de los vecinos.
¿Cuál es la solución?
Es evidente que la M-607 necesita una ampliación inmediata a tres carriles, pero esto no será suficiente. Es imprescindible un plan integral que contemple:
- Un carril bus exclusivo para autobuses interurbanos, que permita reducir los tiempos de viaje y fomente el uso del transporte público.
- Mejoras en el servicio de Cercanías, para ofrecer alternativas rápidas y eficientes a los desplazamientos en coche.
- Incentivos para la creación de empleo local, con el objetivo de reducir el número de vecinos que necesitan trasladarse diariamente a Madrid.
- Proyectos a largo plazo, como la conexión con la M-40 y el refuerzo de las infraestructuras existentes para soportar el crecimiento demográfico.
Un cambio de enfoque político: por un liderazgo comprometido
Es urgente que los representantes políticos dejen de lado las disputas partidistas y se centren en soluciones concretas. La incapacidad de responder a problemas estructurales como el de la M-607 está llevando a los vecinos de Colmenar Viejo y Tres Cantos al límite de su paciencia.
La ciudadanía necesita líderes que luchen por sus intereses y que prioricen inversiones reales y efectivas. No se puede permitir que Colmenar Viejo, con su crecimiento exponencial, siga siendo víctima de promesas incumplidas y una falta de previsión alarmante. La ampliación de la M-607 no puede esperar más, pero debe ir acompañada de un replanteamiento integral de la movilidad en la región.
Los vecinos de Colmenar Viejo merecen representantes que conozcan y comprendan sus necesidades específicas, que trabajen para mejorar sus infraestructuras y que aseguren un futuro más sostenible y conectado para todos. Es fundamental exigir un liderazgo que esté verdaderamente comprometido con las soluciones locales, alejado de las prioridades políticas de los grandes partidos que no reflejan las realidades de los municipios.
Los vecinos merecen algo más que excusas; merecen soluciones. Y la M-607, símbolo de años de abandono, debe dejar de ser una barrera en su día a día. Es hora de exigir un cambio de enfoque político, uno que priorice a los ciudadanos por encima de las siglas.


