EL CAMINANTE
Ya podéis encontrar El Caminante en la Librería El Mirador (C/ Molino del Viento, s/n, Centro Comercial El Mirador, 28770 Colmenar Viejo).
Si alguien está interesado en que le firme el ejemplar, podemos cuadrar un día y con mucho gusto lo dedicaré personalmente.Gracias a todos por el apoyo en este camino que apenas empieza.
Y como adelanto especial, aquí podéis leer el Prólogo y el inicio de la obra:

Prólogo
El que camina entre tiempos No nací en este siglo.
Quizá fue en Ur, cuando los nombres eran susurros y los dioses aún caminaban descalzos entre los hombres.
He tenido muchos rostros.
He cruzado imperios y ruinas, monasterios olvidados, desiertos que hablaban con el viento y ciudades que ya no existen.
He amado con todo mi ser.
He perdido más de lo que las palabras pueden contener.
Y, sin embargo, sigo caminando.
Hoy me llaman Dini, Petrosky.
Pero hubo un tiempo en que me llamaban Dark.
Y cada vez que la historia giró, también giró mi nombre.
A veces por amor.
Otras por miedo.
Y otras… porque el tiempo me lo pidió.
He sido maestro, sanador, constructor de puentes y buscador de señales en el cielo.
He llevado agua a los sedientos, palabras a los que ya no esperaban.
He hecho de todo, menos empuñar un arma.
No por cobardía, sino porque aprendí que la palabra puede abrir puertas que la espada solo sabe romper.
Esto que vas a leer no es una novela.
Es una memoria que se niega a morir.
Un susurro que aún resuena en los corredores del tiempo.
Porque hay quienes viven cien años.
Y hay quienes…caminan siglos enteros buscando una verdad que solo brilla cuando dos almas se reconocen.
Origen, guías y propósito
Los Atarquines 2855 no nacieron en la Tierra.
Su verdadero hogar es Xylos, un planeta oculto en la Constelación de Orión. Allí, en un mundo donde ciencia y espíritu coexisten en armonía, comenzó su historia. Xylos no es visible para los ojos humanos, pero su vibración resuena en quienes alguna vez lo habitaron… aunque ya no lo recuerden.
Sirio, el sistema binario más brillante del cielo nocturno, no era su lugar de origen… pero sí su guía. Un faro de sabiduría que ilumina el camino de su civilización desde tiempos remotos. En él reside el conocimiento olvidado, la vibración pura de una herencia estelar. Para los Atarquines, Sirio es el símbolo del recuerdo: la luz que guía a los exiliados, el faro que señala el regreso a casa.
Orión, con sus tres estrellas alineadas —Alnitak, Alnilam y Mintaka—, es más que una constelación. Fue el mapa que los antiguos dejaron en la Tierra, inscrito en las pirámides, esculpido en piedra y memoria. Orión es el vínculo físico y simbólico entre mundos, el cielo reflejado en la arquitectura sagrada.
Y la Tierra… no fue el destino, sino la prueba.
El lugar donde debían recordar quiénes eran.
Donde el amor, el dolor y el asombro los harían humanos, sin dejar de ser eternos.
Porque todo caminante necesita perderse… para encontrar la verdad que siempre estuvo en su interior.
Diego Pedrosa
Autor de El Caminante
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