Crítica sin gafas… porque las del cine ya pesan bastante
Ayer pasé una de esas pruebas que solo el cine moderno puede imponerte: tres horas de Avatar.
Salí vivo, pero con las gafas 3D incrustadas en el alma, la nariz dolorida, el trasero ardiendo y una sensación muy clara: esto ya lo había visto.
No voy a hablar como “experto en cinematografía”. Hablo como vecino, padre, espectador normal y ciudadano que paga su entrada.
La película
Visualmente preciosa, sí. Eso nadie lo discute.
Pero el problema es que la historia es exactamente la misma que la primera:
mismo conflicto, mismos malos, mismo mensaje, misma estructura, solo que ahora con más agua, más criaturas marinas y más horas de duración.
La primera Avatar fue especial porque era descubrimiento.
Esta es repetición de lujo.
Tres horas para contar lo mismo.
Las gafas: tortura homologada
Las gafas 3D cuestan 1,50 €, pesan más que la película, aprietan la nariz, se resbalan y en muchas escenas incluso empeoran la nitidez.
A la hora y media ya no sabes si estás viendo Pandora o cumpliendo condena.
La cuenta final
Una familia de tres personas se deja entre 39 y 50 euros en una tarde de cine.
Para eso uno espera algo más que:
“bonito, largo y ya visto”.
El asiento
Tres horas sentado, con el culo en llamas y más agua acumulada en el sillón que en la propia película.
Nota sanitaria no solicitada (pero muy necesaria)
Aunque no tengas problemas de próstata, procura ir al cine con la vejiga en modo desierto del Sáhara.
Tres horas de película hacen imposible beber con normalidad sin entrar en conflicto con la trama, el pasillo, los vecinos de fila y tu propia dignidad.
Yo, por ejemplo, me llevo la bebida en el bolso.
No por romanticismo, sino porque si consumo dentro me quedo sin presupuesto antes de que aparezcan los créditos iniciales.
Y ya que estamos en modo consejo ciudadano: procura comprar los asientos en una esquina y que no sean de pasillo, porque tarde o temprano alguien se levantará para ir al baño, y el movimiento constante termina siendo más intenso que algunas escenas de la película.
Este asunto de las bebidas y las palomitas, por cierto, merece artículo independiente.
Conclusión
No es una mala película.
Es una película innecesariamente larga y poco novedosa.
Si nunca viste la primera, te gustará.
Si ya la viste… probablemente salgas preguntándote por qué acabas de pagar 50 euros para ver la misma historia con peces.
Cierre Dini
En resumen: Avatar sigue siendo muy bonita… pero la novedad se quedó en la primera entrega.
Y el cine, como la vida, no está para repetir lo mismo durante tres horas y pagar por ello como si fuera una experiencia mística.
