Capítulo IX – Poesía perdida
Entrada la noche, cerró el cajón.
Empezó a llover.
No quería que se mojaran las cartas de los caminantes silenciosos… y algunos callados.
En ese instante, una carta cayó del cajón.
Era azul, con rosas de colores dibujadas. Llena de vida.
Dark se quedó mirándola.
Y al final, decidió abrirla antes de que la lluvia comenzara.
Dentro… un pétalo.
Se notaba que el tiempo había pasado por él.
Lo guardó con cuidado, volvió al interior y sacó la carta.
Aún conservaba el aroma del pétalo.
La letra era preciosa.
Fina, elegante.
Espaciada.
Unos seis párrafos…
Y al final, un dibujo.
Un beso dibujado.
Un nombre: Para ti.
Dark miró al cielo.
—Aún me queda tiempo para leer, antes de que empiece la lluvia.
Mi alma se rompió en el instante que te perdí.
Mis sueños dejaron de existir.
Mis labios se secaron como el pétalo.
Y mis ojos, secos de tanto llorar,
Se quedaron en el hogar que dejé.
Mi alma se fue.
Salió de casa con él.
Y ya sin ella… no podré vivir, ni respirar,
Ni sentir el aroma de ti.
Siento dolor, pero no tengo alma.
Siento frío, pero no tengo pies.
Siento… siento que te perdí.
Mi amor, siénteme.
Ámame.
Aléjate de mí.
Pero déjame…
Déjame mi alma.
Mi sentir.
Comenzaron a caer las primeras gotas.
Pero no eran de él.
Eran de ella.
Que aún…
se sentía con él.

Música recomendada para esta lectura
Us and Them – Pink Floyd
(Álbum: The Dark Side of the Moon – 50th Anniversary Remaster)
Déjala sonar mientras lees…
Porque esta historia no se entiende solo con la mente, sino con la piel.
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