El Banco del Tiempo - Capítulo V –  Te besé cuando te ibas

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El banco del Tiempo
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Capítulo V –  Te besé cuando te ibas

El banco estaba vacío cuando llegó.

Llevaba una mochila azul, gastada, y en la mano derecha una carta doblada con cuidado. Se sentó en el extremo, como si no quisiera molestar al aire.

Miró el reloj. Las agujas no le dijeron nada nuevo.

—Me dijo que a las ocho… —murmuró, sin convencimiento.

El caminante ya estaba allí. Como siempre. Pero no dijo nada. A veces, el silencio es mejor que cualquier consejo.

—Nos conocimos en primero de bachillerato. Ella hablaba de planetas. Yo solo pensaba en sus ojos. Me enamoré tan despacio… que cuando quise darme cuenta, ya era demasiado.

Sacó la carta. La desdobló con cuidado. Pero no la leyó.

—No me atrevo.

captulo V Banco TiempoBajó la vista. Y entonces…

Una lágrima cayó sobre el papel. Justo en el borde de una palabra.

Otra le siguió. Y otra más. Como si su alma hubiera soltado amarras sin avisar.

—Quería decirle tantas cosas… —balbuceó—. Que me da igual si se va lejos. Que el amor no se mide en kilómetros. Que yo la esperaría aquí, en este banco, los años que hiciera falta…

Pero las palabras ya estaban empapadas.

—Y sin embargo…

Se levantó. Miró hacia el sendero. Nadie venía. Solo un viento suave, con olor a hierba y recuerdos.

—Te besé cuando te ibas —susurró—. No me viste. Pero lo hice.

Se giró. Guardó el beso en el alma, pero la carta la dejó sobre la madera, con cuidado, como si fuera frágil.

—Por si vuelve… —dijo, sin mirar atrás.

Y se fue.

El caminante no se movió. Esperó.

Cuando la brisa volvió a ser viento, se agachó, abrió con calma el pequeño cajón oculto debajo del banco —ese donde se guardan las palabras no dichas y los adioses que dolieron más que la muerte—

Y dejó allí la carta.

La cerró sin hacer ruido.

Nadie supo nunca su contenido.

Hasta que, muchos años después, alguien la encontró.

Y en la esquina inferior derecha, apenas legible, había una fecha escrita a lápiz, temblorosa:

Colmenar Viejo, 14 de mayo de 1855.


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Mientras lees este capítulo, deja que suene de fondo  interpretado en vivo por Ludovico Einaudi – “Ascent”
(Por su tono melancólico, íntimo, con esa sensación de que el tiempo se detiene un instante).
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