Del Caso Koldo a la Gürtel: cuando los salpicados por la corrupción dan lecciones
Escándalos, memoria selectiva y guerra sucia
Si uno enciende la televisión, abre los periódicos o entra en redes sociales, parece que en España ya no existe otro tema que el escándalo de los contratos durante la pandemia. El llamado “Caso Koldo” –donde aparecen implicados el exasesor Koldo García, el exministro José Luis Ábalos y, más recientemente, Santos Cerdán, secretario de organización del PSOE– ha copado titulares, tertulias y telediarios.
El Presidente ha salido a dar explicaciones, a pedir perdón, a mostrar transparencia. Lo ha dicho hasta diez veces: “Lo siento”.
Pero ¿es realmente ese el problema de fondo?
Estamos hablando –por ahora– de presuntos cobros irregulares, de contratos de emergencia y de comisiones durante el caos de la pandemia. Cifras entre 300.000 y 5 millones de euros, que sin duda deben investigarse y, si se confirma delito, castigarse con firmeza. Hasta ahí, todos de acuerdo. Pero…
¿Qué pasa cuando quienes más gritan, son precisamente quienes menos deberían hablar?
El Partido Popular, convertido en juez y fiscal del caso, olvida que en los últimos 20 años ha protagonizado los mayores escándalos judiciales de corrupción de nuestra democracia. Algunos con sentencia firme, otros con pactos, y muchos más con prescripciones sospechosas.
Veamos solo unos ejemplos:
Gürtel: más de 120 imputados. Red de sobornos, cajas B y adjudicaciones amañadas.
Púnica y Lezo: saqueo masivo en comunidades del PP. Millones evaporados.
Caja B: el PP fue condenado como partícipe a título lucrativo.
Tarjetas Black, Bankia, Castor, Brugal, Palma Arena, Noós... la lista es larga.
Y ahora, ¿la derecha pretende vendernos limpieza y regeneración?
Lo que estamos viendo en realidad es una operación política perfectamente orquestada. No se trata de limpiar la política, sino de derrocar al Gobierno por cualquier medio.
La derecha más rancia no tolera un Ejecutivo legítimo que no controle. No admite un Parlamento plural donde ellos no imponen. No asumen la Constitución si no les favorece. Y por eso, saltan sobre cualquier error o escándalo ajeno como un buitre sobre carroña.
Y sí, los medios tienen un papel clave. Muchos de los que hoy rasgan vestiduras han cobrado durante años publicidad institucional de gobiernos autonómicos del PP. La indignación se alquila. Y la verdad se edita según el cliente.
Todo esto ocurre mientras la derecha sigue hablando de “España Suma” y se llena la boca con palabras como “honradez” y “Estado de Derecho”, mientras calla ante casos aún más graves en sus filas.
La conclusión es sencilla:
No aceptamos lecciones de quienes han hecho del saqueo una estrategia.
Esto no va de partidos. Va de tener memoria.
Va de ser decentes.
Va de no permitir que los mismos de siempre nos tomen por tontos.
Por cierto, aclárenme una duda:
¿Quién puede ser ese tal M. Rajoy?
Porque algunos papeles lo mencionaban...
...pero nunca se investigó.

Nota legal
Este artículo expresa una opinión personal basada en hechos contrastados, investigaciones judiciales públicas y sentencias firmes ya emitidas.
Las personas actualmente investigadas están protegidas por el principio de presunción de inocencia hasta que exista una resolución judicial definitiva.
El contenido refleja el ejercicio del derecho a la libertad de expresión y de información recogido en la Constitución Española.
