En 1997, mientras la ciudadanía dormía, se aprobaba en el Congreso la Ley 15/1997, una norma con solo dos artículos… pero que lo cambió todo. Bajo el nombre aséptico de "Nuevas Formas de Gestión", esta ley permitía que cualquier hospital público pudiera ser gestionado por entidades privadas, abriendo oficialmente la puerta al negocio en la sanidad.
La ley fue impulsada por el PP de Aznar, pero no lo hizo solo. Fue aprobada con los votos del PSOE, CiU, PNV y Coalición Canaria. Solo se opusieron Izquierda Unida y el BNG. Y mientras los partidos se lanzaban dardos en el Congreso, en los despachos firmaban juntos la entrega de la sanidad al capital privado.
Con esa ley bajo el brazo, la Comunidad de Madrid emprendió una ofensiva sin precedentes. Durante los años de Esperanza Aguirre se construyeron ocho hospitales con financiación privada, a través de concesiones que garantizaban a las empresas beneficios durante décadas. Pagaron la obra, sí, pero la Comunidad les paga cada año un canon millonario. El coste inicial fue de 747 millones, pero se estima que acabaremos pagando más de 4.700 millones de euros.
¿Y quién gestiona esos hospitales? Grandes grupos como Quirón Salud o Ribera Salud. ¿Y dónde acabaron muchos exconsejeros de Sanidad? Pues trabajando en esos mismos grupos. Juan José Güemes, por ejemplo, pasó de consejero a directivo en una empresa adjudicataria de análisis clínicos. La puerta giratoria no gira… es un ascensor VIP.
Mientras tanto, ¿qué pasa con la sanidad pública? En Madrid se han perdido más de 1.000 camas públicas desde 2015, se cierran servicios, se externalizan tareas, y las listas de espera se disparan. El dinero público se va por un agujero que tiene forma de empresa.
El Zendal: entre el derroche y la propaganda
Durante la pandemia, la Comunidad de Madrid levantó a toda prisa el Hospital Isabel Zendal, presentado como el buque insignia contra el COVID. Costó 170 millones de euros, más del triple de lo previsto, y fue adjudicado, entre otras, a Dragados S.A., del grupo ACS, propiedad de Florentino Pérez.
Desde su inauguración, el Zendal ha sido poco más que un plató de propaganda. En 2023, solo registró 429 ingresos (uno al día). Sin embargo, el gasto anual en mantenimiento supera los 7 millones de euros, sin contar el personal. Hoy se ha reconvertido en centro de día para pacientes con ELA, con otra inversión extra de 1,2 millones.
Por cierto, el Zendal se levantó sobre los terrenos destinados a la fallida Ciudad de la Justicia, otro proyecto estrella de Esperanza Aguirre. En su momento se anunciaron 500 millones de euros de presupuesto, se invirtieron más de 300 millones… y solo se construyó un edificio. El resto quedó en nada.
Y para colmo, su exconsejero Alfredo Prada fue condenado en 2024 a 7 años de prisión por prevaricación y malversación, tras adjudicar contratos irregulares por más de 40 millones de euros.
(Otro derroche que bien merece un artículo aparte, señora Esperanza…).
Colmenar Viejo: 60.000 vecinos, 0 urgencias
Y aquí, en Colmenar Viejo, municipio de 60.000 habitantes (como tanto le gusta recordar al alcalde), llevamos más de cinco años sin urgencias médicas.
Las citas con el médico de familia se retrasan más de cinco días.
Si es con un especialista, hablamos ya de meses.
Pediatría está bajo mínimos o simplemente ausente.
Y las urgencias… ni están ni se las espera.
No es casualidad. No es una tormenta perfecta. Es el resultado directo de decisiones políticas firmadas hace 25 años y ejecutadas a conciencia desde entonces.
Epílogo: lo que está en juego
La salud no debería ser un negocio. Y sin embargo, lo es. Porque fue permitido. Porque fue votado. Porque muchos miraron a otro lado mientras firmaban debajo. Lo que comenzó en 1997 con una ley de dos artículos ha desembocado en un sistema sanitario donde lo público es fachada, y lo privado hace caja.
La sanidad se desangra en silencio. A veces en listas de espera. A veces en una urgencia cerrada. A veces en la desesperación de quien tiene fiebre y un bebé en brazos y no sabe a dónde acudir.
Esto no va de ideologías. Va de dignidad. Y va de memoria.

