Según los últimos datos de Eurostat, 93,3 millones de personas en la Unión Europea estuvieron en riesgo de pobreza o exclusión social en 2024. Esto supone el 21% de la población total, una cifra escandalosa para una región que presume de ser uno de los bloques más ricos del planeta.

Detrás de ese porcentaje se esconden realidades duras: hogares con ingresos insuficientes, carencias materiales severas, imposibilidad de calentar sus viviendas, comprar alimentos básicos o afrontar gastos médicos.
Los países más golpeados por esta realidad son Bulgaria (30,3%), Rumanía (27,9%), Grecia (26,9%), y no muy lejos, España y Lituania, ambas con un 25,8%. Es decir, uno de cada cuatro ciudadanos en estos países vive con lo justo, cuando no directamente con lo que no alcanza.
Y sin embargo, la agenda política de la Unión Europea sigue girando en torno a los "grandes retos geoestratégicos". Se habla de aumentar el gasto militar hasta un 3%, incluso un 5% del PIB, como propone la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, o algunos sectores dentro de la OTAN. El argumento es "defendernos", "reforzar nuestra soberanía"… pero ¿de quién?, ¿para quién?
Porque lo cierto es que el dinero no irá a reforzar industrias tecnológicas europeas, ni a asegurar una autonomía defensiva real. Gran parte de esas inversiones acabarán, como siempre, en manos de la gran industria armamentística estadounidense: Lockheed Martin, Raytheon, Boeing, General Dynamics… gigantes que no fabrican en Lisboa, Cracovia o Málaga, sino en Texas, Alabama o Washington DC. No es defensa, es dependencia importada y carísima.
Mientras tanto, los europeos del sur y del este siguen viendo cómo sus salarios no alcanzan, sus alquileres suben y sus servicios públicos se recortan. ¿Qué futuro construimos cuando priorizamos los misiles sobre la educación, la vivienda o la sanidad? ¿Qué valores europeos defendemos si permitimos que millones de ciudadanos pasen frío en invierno mientras enviamos tanques a terceros países?
En vez de blindarnos con armas, quizás ha llegado el momento de blindarnos contra la pobreza, la desigualdad y la exclusión. Porque ningún ejército salvará a Europa si su gente no puede comer, estudiar, curarse ni soñar.

Según los datos del informe de Eurostat sobre pobreza y exclusión social en la UE (2024), disponible en: https://ec.europa.eu/eurostat.
