La Ermita de San Francisco provoca extrañas alianzas entre los grupos municipales

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Los grupos municipales de Vox, Ganemos Colmenar y Más Madrid unieron sus fuerzas para oponerse, sin éxito, a la aprobación definitiva de la desafectación del dominio público de la Ermita de San Francisco, 
El voto a favor de PP y PSOE ha servido para que la bella edificación de estilo herreriano ubicada en el centro de Colmenar Viejo, construida a finales del siglo XVI y recientemente rehabilitada, pierda su consideración de bien de dominio público y se convierta en bien patrimonial del municipio colmenareño.

Útil para los ciudadanos

La cuestión es, en sus consecuencias finales, menos importante de lo que los opositores han señalado. La desafectación de la ermita permite que ésta deje de estar destinada al uso religioso público y pueda ser utilizada por su propietario -el Ayuntamiento de Colmenar Viejo, en este caso- para usos sociales y culturales de diversa índole.

Como señaló en el Pleno la concejala de Patrimonio y primera teniente de alcalde, Belén Colmenarejo, “la Ermita de San Francisco se destinará al uso simultáneo de diversas asociaciones sociales y culturales con las que se establecerán los convenios correspondientes”. 

La concejala explicó que de acuerdo con los informes técnicos requeridos, la desafectación es la única fórmula legal que permite usar el bien desafectado para otros usos diferentes de aquel para el que fue destinado en su origen

“No se trata de desproteger nada, sino de hacer que el edificio sea útil para los ciudadanos”, argumentó por su parte Óscar Monterrubio, el concejal socialista que actuó en esta cuestión como portavoz de su partido, y quien recordó que esta cuestión era una elemento crucial del programa con el que concurrió a las elecciones.

Una oposición sin argumentos

Especialmente dura y beligerante fue, durante el Pleno, la intervención del portavoz de Ganemos Colmenar, Víctor Gil, quien arremetió contra el PSOE con palabras muy subidas de tono por convertirse éste en “cómplice del PP” a cambio de beneficios diversos y “favores de todo tipo”.

El concejal Gil explicó la posición de su grupo con una frase vacía: “Nuestra política es defender lo público”, como si la decisión presentada por la concejala de Patrimonio significara privatizar la ermita y sin desgranar cuál era la alternativa de Ganemos Colmenar.

Tampoco Más Madrid ofreció ninguna alternativa a la cuestión, más allá de un rechazo global poco argumentado. 

Más perplejidad causó la argumentación de la portavoz de Vox, Susana Jiménez, que enarboló en sus dos intervenciones el temor a que sea la ermita sea “cedida a la iglesia ortodoxa” (no especificó a la cuál de sus ramas) y alertó de los extraños rituales que podrían llevarse a cabo entre los muros de la antigua ermita.

Insultos cruzados

Más allá de las razones de unos y de otros -y las de PP y PSOE parecieron más sólidas-, llamó una vez más la atención el nivel de agresividad del debate y el cruce de insultos que se produjo. 

Si el concejal Gil, en nombre de Ganemos, se despachó sobre todo contra los socialistas y sus “ocultos intereses comerciales”, el portavoz socialista sacó de su cartera todo el arsenal de tópicos contra los comunistas y en el salón de plenos apareció el propio Lenin, redivivo, exclamando aquello de “libertad ¿para qué”, que no venía muy a cuento.

El Alcalde, como en él es frecuente, cerró el debate repartiendo leña a sus opositores y recalcando el hecho de que coincidieron en el voto contrario “la ultraizquierda y Vox” (no se atrevió a decir “la ultraderecha”, como exigía la construcción de la frase, por si, siendo como son sus socios de gobierno, salía retratado en la foto). 

Carlos Blázquez, como antes había hecho Belén Colmenarejo, recalcó que la desafectación era la única alternativa que los informes técnicos permitían para dar un uso social a la ermita, y acudió, como en él es costumbre, al comodín de “los catedráticos”, unos extraños animalitos que al alcalde le sirven para justificarlo todo.

Este diario ha pedido esos informes al Ayuntamiento, así como hablar con la concejal de Patrimonio y con el portavoz socialista, sin conseguir aún ninguna de las tres peticiones.

Continuará