Cambio de posición del Alcalde y su equipo respecto al futuro de las instalaciones del macrovertedero

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LOS VECINOS DE COLMENAR VIEJO, PERPLEJOS POR EL CAMBIO DE POSICIÓN DEL ALCALDE Y SU EQUIPO RESPECTO AL FUTURO DE LAS INSTALACIONES DEL MACROVERTEDERO

El alcalde colmenareño encuentra "muy positivo" la construcción de una planta de compostaje y el proyecto de una planta ambiental, pese a haber manifestado anteriormente la intención de diversificar el tratamiento de los residuos en varios municipios, de acuerdo con su participación en la Plataforma Aire Limpio Norte De apoyar el cambio del modelo de gestión de los residuos y su clasificación en origen, la incorporación de plantas locales de compostaje, la descentralización de las plantas de tratamiento para reducir el impacto ambiental, así como la difusión, concienciación y educación para que toda la sociedad participe cambiando sus hábitos, el alcalde pasa ahora a flirtear con la Mancomunidad del Noroeste, que acaba de aprobar la macroplanta de tratamiento en Colmenar Viejo.

Poco menos que perplejos están los vecinos de Colmenar Viejo ante el interés del alcalde de Colmenar Viejo en integrarse en una organización a la que iba denunciar penalmente hace unos meses por el riesgo sobre la salud y el medioambiente del incumplimiento de la legislación sobre la ubicación de vertederos y de las instalaciones de tratamientos de residuos urbanos, por la contaminación de los arroyos próximos al vertedero y por las emisiones  ncontroladas de gases y olores.

Todas estas promesas han quedado en agua de borrajas. Hay que recordar que también el primer teniente de alcalde y miembro de Ciudadanos prometió reiteradamente en su campaña electoral que no se construiría una macroplanta de tratamiento en Colmenar Viejo, promesa que, a día de hoy, es papel mojado, obviados los compromisos que adquirieron ante los vecinos del municipio.

Vecinos por Colmenar Viejo critica también la campaña de pánico alentada desde las instituciones sobre la posible pérdida de puestos de trabajo si no se construye la macroplanta. Este argumento no resiste, ya que deberían construirse plantas de clasificación en los municipios productores de los residuos, que minimizaran los transportes de residuos entre sus lugares de origen y los puntos de reciclado y, consecuentemente, la planta de Colmenar Viejo seguiría existiendo con nuevas actividades y servicios. En este mismo sentido se obvia la contaminación concentrada que generaría el macrocentro de compostaje y otros efectos, como el impacto económico sobre los gestores de residuos productores de compost y enmiendas orgánicas de suelo, que verían cómo un monstruo de producción masiva les arrebata clientes con el apoyo institucional.

Este golpe y otros tantos similares se sumarán a los perjuicios que ya se padecen en Colmenar Viejo por las emisiones incontroladas del vertedero actual, las fugas de lixiviados, el transporte en vehículos pesados de los residuos sin clasificar, la suciedad y descontrol en los accesos al vertedero, algunas de ellas protegidas por ser cañadas pertenecientes a la red de vías pecuarias. 

Por supuesto, tampoco se tienen en cuenta las nuevas emisiones que se generarían por el transporte de los “productos clasificados”.
Quedan por añadir otras cuestiones que aumentan el desconcierto de los colmenareños. Una de ellas es que el procedimiento administrativo exigible para este tipo de instalaciones, la autorización ambiental, las licencias de actividad, las autorizaciones del órgano de cuenca, etc.,que se están hurtando a los vecinos de Colmenar Viejo en un intento de apurar plazos para que las reclamaciones y alegaciones a las que deben someterse esos trámites durante la fase información pública pasen lo más desapercibidos posible.

Tampoco se explica la inacción de los grupos de oposición política en el ayuntamiento y en la comunidad autónoma: mientras en Colmenar Viejo levantan la voz, callan en otros órganos en los que ostentan representación suficiente. Dada la más que probable comisión de delitos medioambientales y contra la salud pública, sería de esperar que el gobierno central interpelara a la acusación pública sobre este tema y advirtiera a los gobiernos municipales y  utonómicos sobre ello. Sin embargo, ninguno de los partidos políticos con representación en cualquiera de las administraciones responsables ha realizado ninguna acción legislativa ni ejecutiva.

Vecinos por Colmenar Viejo no puede ni quiere permanecer impasible frente a esta cadena de atropellos administrativos que anticipan una situación de riesgo medioambiental, sobre la salud de la población y con efectos económicos que parece no preocupar a los responsables políticos ni a los cargos electos. De seguir así, en unos años se lamentarán estas omisiones y dilaciones: el riesgo de enfrentarnos a un Tagarral ecológico y sanitario tiene cada vez mayores visos de convertirse en una certeza muy peligrosa para los colmenareños.