Esta vez lo tenemos, Alberto; te lo juro

Expired
Política
Typography
  • Smaller Small Medium Big Bigger
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times
Star InactiveStar InactiveStar InactiveStar InactiveStar Inactive
 

Falló el plan A de los wasaps del fiscal general donde no había nada de interés según la UCO. Pero no puede fallar el plan B de los wasaps de Ábalos. Tiene que haber algo. Ten fe

Antes de nada, no se alarmen. No, no es que el articulista les intente colar una columna que ya les entregó en noviembre del año pasado. A mí no me miren, la culpa es del PP ¿Qué dolo pueden haber en el escribidor si ya están otra vez con la misma canción? Uno no puede inventarse otro país ni otra oposición, aunque cierre los ojos y lo desee muy fuerte. Esto es lo que hay. No contarlo sería censura. 

En noviembre, el golpe definitivo que iba a acabar para siempre con el malvado Pedro Sánchez venía por los millones de gigabytes del superagente secreto Víctor de Aldama, el hombre de cuya colaboración con la justicia llevamos tanto tiempo sin saber y sin ver un solo resultado. Pero no desesperen. La justicia en España siempre se mueve por caminos misteriosos. 

Ahora el golpe de gracia se lo van a propinar los trillones de gigabytes de los discos externos de Koldo y José Luís Ábalos, que no han debido hacer otra cosa en su vida que wasapear chanchullos y reenviarse videos de gatitos y cuñadas en grupos de cuñados para haber llegado a acumular semejante tonelaje de datos. 

Contemplar a Emiliano García Page o a Javier Lambán, siempre tan sin pelos en la lengua y tan “echaos pa’lante” a la hora de opinar sobre los demás en público, hacerse las monjas ofendidas por los pellizcos que les propinaba Sánchez en la intimidad, no puede más que provocar ternura y llevarte a ofrecerles un abracito para superar semejante trauma. Ver a Miguel Tellado excitado por enésima vez imaginando la cabeza del maldito sobre la lareira de su dacha en Ferrol no tiene precio. 

Como ya hemos visto y Núñez Feijóo ha escuchado y le han jurado en su entorno decenas de veces durante estos años, la certeza de que esta vez sí le tienen cazado, sin escape posible, recorre la vida política y mediática madrileña portando la emoción de una nueva esperanza. La luz que nunca se paga en el ático de Díaz Ayuso y su novio brilla como nunca para iluminar hasta el último rincón del Mordor sanchista mientras el amigo fiscalista ahorra para comprar una casita en primera línea de playa para poder obsequiar a su cliente más VIP. 

Igual que acontecía hace unos meses con el superagente secreto Aldama, de momento no es que la madre de todas las filtraciones haya descubierto la pólvora o el tercer secreto de Fátima. La riada de datos ha servido para confirmar que Ábalos era el secretario de organización del PSOE y Pedro Sánchez era, efectivamente, el secretario general del partido; que Ábalos se dedicaba a hacer lo que hacen siempre los secretarios de organización de todos los partidos y se pasaba el día echando broncas en nombre del jefe, que fue ministro y hablaba con otros ministros de temas que iban al consejo de ministros; que le cesaron e ignora por qué y que luego Pedro Sánchez, el despiadado, le echaba de menos. 

A las espera de los mensajes que nos muestren al presidente colocando a las novias de Ábalos, ordenando el rescate de Air Europa para que no le dieran la chapa en casa o preguntando por el saldo de las millonarias cuentas en República Dominicana y los ingresos en efectivo transportado en Falcón desde Moncloa, únicamente un sicario del sanchismo se negaría a reconocer el poder destructor de tamañas evidencias. Será porque este gobierno no ofrece material de sobra con el cual hacerle oposición.

Si además se le añade a semejante volquete de pruebas que el presidente les llamaba cosas feas a compañeros de partido y de gobierno, no hay más preguntas señoría. Visto para sentencia. Falló el plan A de los wasaps del fiscal general donde no había nada de interés según la UCO. Pero no puede fallar el plan B de los wasaps de Ábalos. Tiene que haber algo. Ya lo verás, Alberto. Ten fe. 

Qué estará pensando Pablo Casado mientras escucha a Núñez Feijóo proclamar farruco ante la dirección de su partido que él no veía allí ni petardos, ni hipócritas, ni impresentables; solo compañeros de partido y leales servidores del Estado. Seguro que no puede evitar derramar una lágrima de emoción y reconocimiento por tanta amistad bien entendida de la cual puede dar cumplido testimonio. 

FUENTE: CTXT.ES